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El comisario George: una historia de superación y resiliencia ante la epilepsia

El comisario George, de Aidita Selman, narra con humor y sensibilidad la historia de un niño con epilepsia que aprende a superar sus limitaciones mediante resiliencia, terapia y apoyo familiar.

Lucía Fernández

Lucía Fernández

Editora de Cultura

domingo, 4 de octubre de 20263 min de lectura

El comisario George, obra de la actriz, libretista y escritora Aidita Selman, narra la vida de un niño llamado George que enfrenta la epilepsia desde temprana edad. El libro, publicado en 2015 por Santillana Infantil y Juvenil, combina sensibilidad, humor y creatividad para abordar una condición de salud compleja de manera accesible para lectores de todas las edades.

George es un niño juguetón y feliz, rodeado de su familia, compuesta por sus padres y su hermana Lila, así como de buenos amigos. Le gusta imaginar que es un comisario que premia o castiga a los "ciudadanos" según su comportamiento. Aunque ama el colegio, a veces debe ausentarse por culpa de la epilepsia, condición que le provoca convulsiones, golpes, desmayos y la necesidad de atención por parte de maestros y compañeros.

La autora logra separar la identidad del personaje de su condición de salud, afirmando que durante los episodios el comisario George no estaba presente. Con el tiempo, las crisis empeoran, provocando pesadillas y alucinaciones incluso mientras está despierto, lo que lo lleva a ser evaluado por un médico.

Para hacer comprensible el proceso médico, Selman utiliza analogías creativas. Compara los estudios neurológicos con una gran computadora que dibuja gráficos de líneas, semejantes a una montaña rusa. Asimismo, explica el tratamiento quirúrgico mediante una metáfora: los hemisferios cerebrales se representan como los hemisferios de la Tierra, donde el presidente del norte le declara la guerra al del sur, interrumpiendo servicios como electricidad, teléfono e internet, desatando así una tercera Guerra Mundial simbólica.

Tras la cirugía, en la que se desconecta el hemisferio izquierdo del cerebro, George despierta sin poder moverse ni hablar. Se comunica inicialmente a través de dibujos que expresan sus estados de ánimo. Con el apoyo de su familia, doctores y su juguete T Rex, comienza un largo proceso de rehabilitación para reaprender a moverse, caminar, gesticular con el rostro y, eventualmente, hablar y escribir con su mano izquierda.

El proceso no es lineal: George experimenta avances y retrocesos, momentos de frustración cuando su cuerpo no obedece a su cerebro, y emociones que fluctúan como un sube y baja. Sin embargo, con perseverancia, descubre que estar triste era muy aburrido, lo que marca un punto de inflexión en su actitud.

La obra destaca la plasticidad cerebral y la posibilidad de que los hemisferios aprendan el uno del otro: el derecho, asociado a creatividad e intuición, puede apoyar al izquierdo, responsable del habla, escritura y movimiento del lado derecho. Aunque este último se describe como "un poco haragán", con entrenamiento puede mejorar.

El tono de la narrativa es ameno, optimista y lleno de humor, sin disfrazar la realidad. Las ilustraciones de Mónica Lapaz, en estilo naif —sencillo, cándido y fuera de lo convencional— complementan el texto con sensibilidad y frescura.

El comisario George es una invitación a la empatía, la resiliencia y la superación personal. Trasciende su contexto específico para hablar de la experiencia universal de tener que aprender desde cero. Es un libro adecuado para lectura individual, familiar, escolar o entre amigos, y busca conectar a los lectores con su humanidad, promoviendo una sociedad más consciente, solidaria y libre de estigmas asociados a condiciones neurológicas.

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Lucía Fernández
Sobre el autor

Lucía Fernández

Editora de Cultura

Crítica cultural y escritora. Especializada en arte, música y entretenimiento dominicano. Columnista con 10 años en medios nacionales.