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El coco de mar: la semilla más grande del mundo y su historia botánica

El coco de mar produce la semilla más grande del mundo, de hasta 25 kg. Originario de Seychelles, tiene usos culturales, históricos y botánicos destacados.

Francisco Herrera

Francisco Herrera

Reportero de Investigación

viernes, 2 de octubre de 20262 min de lectura
El coco de mar: la semilla más grande del mundo y su historia botánica
El coco de mar: la semilla más grande del mundo y su historia botánica

El coco de mar (Lodoicea maldivica) es reconocido por producir la semilla más grande del reino vegetal, con un peso que puede alcanzar los 25 kilogramos. Esta especie, originaria de las islas Seychelles en el océano Índico, ha despertado interés tanto científico como cultural debido a sus características únicas y su historia de dispersión natural.

Según el botánico dominicano Brígido Peguero, exdirector del Departamento de Botánica del Jardín Botánico Nacional Dr. Rafael M. Moscoso, quien falleció a causa de la COVID-19, el nombre genérico Lodoicea rinde homenaje al rey Luis XV de Francia, latinizado como Ludovicus, mientras que el epíteto específico maldivica hace referencia a las Islas Maldivas, donde se colectó el espécimen utilizado para la descripción científica original.

La especie presenta seis sinónimos científicos reconocidos: Cocos maldivica, Borassus sonneratii, Lodoicea callypige, Lodoicea seychellarum, Cocos maritima y Lodoicea sonneratii. Pertenece a la familia Arecaceae (palmas) y es una planta dioica, lo que significa que existen individuos separados con flores masculinas (estaminadas) y femeninas (pistiladas).

El fruto del coco de mar es conocido popularmente como "nalga de negra" debido al parecido de su semilla con esa parte del cuerpo femenino, una denominación que, según explicó Peguero, surgió por analogía de forma y fue asociada históricamente a creencias sobre sus propiedades afrodisíacas, vinculadas tanto a la forma de la semilla como a la inflorescencia masculina, que se asemeja a un falo humano.

Aunque en el pasado se atribuyeron propiedades medicinales a estos frutos, especialmente en el comercio entre las Maldivas y la India, estudios posteriores determinaron que no poseen efectos farmacológicos significativos. Su uso tradicional estuvo más relacionado con creencias culturales que con beneficios terapéuticos comprobados.

La dispersión natural de la especie ocurrió desde Seychelles hacia las Maldivas, y posteriormente se naturalizó en islas como Praslin y Curieuse. En Seychelles, la planta tiene tanta relevancia que aparece en la moneda de cinco rupias.

Debido a su tamaño y apariencia distintiva, la semilla del coco de mar es muy valorada en exposiciones de jardines botánicos y se utiliza en artesanía, especialmente cuando se encuentra entera, barnizada o pintada. El tráfico internacional de esta especie está regulado por convenios de protección de flora.

El coco de mar sigue siendo un ejemplo fascinante de adaptación insular y de cómo las características morfológicas de una planta pueden influir en su percepción cultural, su nombre común y su valor simbólico a lo largo de la historia.

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Francisco Herrera
Sobre el autor

Francisco Herrera

Reportero de Investigación

Periodista investigativo con enfoque en transparencia gubernamental y casos de corrupción. Premio Nacional de Periodismo 2022.