Salud

El ciclo menstrual refleja el estado de vida, no el calendario

El ciclo menstrual no se altera por el verano, sino por factores como estrés, sueño y rutina, según la ginecóloga Lilliam Fondeur.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

viernes, 24 de julio de 20263 min de lectura

El ciclo menstrual no sigue el calendario, sino el estilo de vida, según explicó la doctora Lilliam Fondeur, ginecóloga especializada en salud femenina. Ante el aumento de reportes en redes sociales sobre retrasos menstruales durante junio, la experta aclaró que no existe evidencia científica que vincule el mes o el verano con alteraciones sistemáticas en el ciclo.

Un estudio de referencia analizó cerca de seis millones de ciclos registrados mediante aplicaciones digitales y no encontró relación entre las estaciones del año y la duración del ciclo menstrual (Tatsumi et al., 2020). Esto descarta la idea de que factores estacionales como el calor o la luz solar afecten de forma directa y generalizada la regularidad menstrual.

El cerebro regula la ovulación en función del bienestar integral, explicó Fondeur. El estrés, la ansiedad, la falta de sueño, los cambios de rutina o el esfuerzo físico excesivo pueden retrasar la ovulación y, por ende, la menstruación. Este mecanismo fue evidente durante la pandemia de COVID-19, cuando millones de mujeres experimentaron irregularidades ciclicas debido al estrés colectivo, la infección por SARS-CoV-2 y, en algunos casos, efectos transitorios postvacunación (Alvergne et al., 2022). En la mayoría de los casos, esos cambios se normalizaron espontáneamente en pocos ciclos.

Las temperaturas extremas sí pueden influir, pero no el calor ocasional, precisó la especialista. La exposición prolongada a ambientes de alta carga térmica —como en ciertos trabajos industriales o agrícolas— puede alterar el funcionamiento hormonal (Akhigbe et al., 2025). Sin embargo, unos días de vacaciones o un verano caluroso no son suficientes para producir cambios significativos en el ciclo.

Lo que sí varía en verano es la rutina diaria, insistió Fondeur. Dormir menos, viajar, modificar hábitos de ejercicio, enfrentar presiones económicas o adaptarse a nuevos horarios son factores que el cerebro interpreta antes de decidir si ovula. Por eso, el ciclo menstrual actúa como un termómetro biológico que refleja el equilibrio entre cuerpo, mente y entorno.

"Cuando el ciclo cambia, no siempre anuncia enfermedad. A veces cuenta la historia de un organismo que intenta adaptarse y recuperar el equilibrio"

Según la doctora, los cambios menstruales pueden reflejar horas de sueño perdidas, preocupaciones constantes o cargas emocionales y físicas sostenidas. En lugar de temer a las irregularidades, propone escucharlas como señales de adaptación.

Fondeur concluye con una reflexión que invita a cambiar la perspectiva: antes de preguntarse por qué se retrasó la menstruación, sería más útil preguntarse cómo se ha vivido. "La regla es una conversación entre el cerebro, las hormonas y el cuerpo. Escucharla, en lugar de temerle, es atender nuestras necesidades", afirmó.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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