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El auge del monitoreo emocional laboral: patentes, privacidad y riesgos

Patentes de Microsoft, Meta y otras empresas reflejan el crecimiento del monitoreo emocional laboral, pese a riesgos de privacidad y falta de correlación entre sonrisas y productividad.

Roberto Martínez

Roberto Martínez

Editor de Tecnología

viernes, 14 de agosto de 20263 min de lectura

El seguimiento de las emociones en el lugar de trabajo ha pasado de ser una idea distópica a una realidad cada vez más presente, impulsada por patentes tecnológicas y la creciente aceptación del monitoreo laboral tras la pandemia. Aunque iniciativas como la de WeWork para medir la productividad mediante expresiones faciales nunca se concretaron, el concepto ha evolucionado y hoy atrae el interés de grandes empresas tecnológicas.

Microsoft, Amazon, Nvidia y Meta han presentado patentes relacionadas con el análisis de emociones mediante lenguaje corporal, voz o datos de audio. Este mes, 404 Media informó que Meta patentó un dispositivo wearable de inteligencia artificial capaz de evaluar el estado emocional de quien lo usa al registrar su voz y entorno. Estas tecnologías buscan inferir estados como el estrés, la felicidad o la frustración a partir de señales biométricas.

Sin embargo, el uso de estas herramientas plantea serias preocupaciones éticas y de privacidad. Expertos como Jeffrey Stanton, profesor de estudios de la información en la Universidad de Syracuse y coautor de The Visible Employee, advierten que el monitoreo emocional podría generar desventajas para quienes no expresan emociones de forma evidente, como quienes son más serios o introvertidos. Además, señalan que la felicidad no siempre se correlaciona con el rendimiento laboral, ya que el trabajo de calidad suele requerir concentración y reflexión, no sonrisas constantes.

Aunque la mayoría de las patentes nunca llegan a comercializarse, representan un registro de intenciones que reflejan hacia dónde se dirige la industria. Según Gartner, casi dos tercios de las grandes empresas en EE. UU. monitorean a sus empleados de alguna forma, ya sea mediante rastreo de ubicación, pulsaciones de teclas, análisis de mensajes o capturas de pantalla. Este fenómeno, conocido como bossware, ha generado rechazo en algunos casos: Meta redujo su plan de recopilar movimientos del ratón y pulsaciones tras quejas del personal este año.

No obstante, persiste una industria floreciente de servicios de monitoreo laboral ofrecida por empresas como Teramind, Time Doctor y ActivTrak. En el ámbito regulatorio, la Unión Europea prohíbe el uso de sistemas de IA para inferir emociones en el trabajo, excepto por razones médicas o de seguridad, mientras que en Estados Unidos no existe una prohibición equivalente. La Comisión Federal de Comercio (FTC) se ha mostrado más preocupada por la falta de transparencia y la necesidad de realizar pruebas adecuadas antes de implementar estas tecnologías.

La normalización del monitoreo se extiende más allá del trabajo: plataformas como Instagram prueban verificación de edad mediante análisis facial, y tiendas como la de Gap en San Francisco han instalado escáneres oculares en sus cajas. Algunos analistas sugieren que, si los trabajadores aceptan ser escaneados para comprar jeans, podrían estar más dispuestos a aceptar el monitoreo emocional si se les presenta como una herramienta para mejorar sus oportunidades laborales.

Empresas como Imentiv AI, con sede en Cupertino, ya ofrecen servicios que analizan expresiones faciales y tonos de voz para evaluar a candidatos durante procesos de contratación. Aunque algunos defienden que estas herramientas podrían mejorar la seguridad o reconocer el desempeño, expertos como Stanton coinciden en que su uso sin límites podría provocar agotamiento, insatisfacción, desconfianza y paranoia entre los empleados. Señalan que involucrar a los trabajadores en las decisiones sobre su implementación podría reducir la resistencia, pero advierten que vigilar las expresiones faciales no es el camino correcto para fomentar un entorno laboral saludable.

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Sobre el autor

Roberto Martínez

Editor de Tecnología

Ingeniero en sistemas y periodista tecnológico. Fundador de varios blogs de tecnología. Analiza las tendencias digitales que impactan a la República Dominicana.

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