Doña María Ledée alerta sobre la erosión que destruye la playa de Ocean Park y la memoria de Cangrejos
Doña María Ledée, de 90 años, advierte sobre la erosión que destruye Ocean Park y entierra la memoria histórica de Cangrejos, llamando a actuar frente al cambio climático y el abandono institucional.
Miguel Ángel Pérez
Editor de Economía
Doña María Ledée, residente de 90 años del residencial Luis Llorens Torres, advierte sobre el avance acelerado de la erosión costera en Ocean Park, que amenaza no solo la playa, sino también los vestigios históricos del antiguo barrio de Cangrejos. Su testimonio, recogido durante una caminata matutina, pone en evidencia el impacto del cambio climático y la indiferencia institucional frente a un desastre ambiental y cultural en curso.
Según relató Ledée, cada verano la playa de Ocean Park pierde más arena debido a marejadas cada vez más intensas, que ahora llegan hasta la calle, cubren el parque y el estacionamiento, y arrastran consigo restos de estructuras pasadas: metales, troncos de palmeras muertas, muros, pilares de un antiguo puerto y vigas de residencias y restaurantes desaparecidos. Estos hallazgos, según ella, son vestigios de Cangrejos que emergen sin que se les dé valor histórico.
La erosión no es un fenómeno nuevo, pero su intensidad ha crecido, señala la entrevistada. Lo que antes era una amplia playa de arena blanquecinas, accesible tras cruzar dunas, bosques de almendros y palmeras, manglares y matas de uvas playeras, hoy se reduce a un franja estrecha donde antes había espacios para anafres, senderos, marismas y villas de pescadores. Ahora predominan las toallas, sombrillas y el turismo de sol y playa, muchas veces desconectado de la historia local.
Ledée critica la falta de acción gubernamental y la ausencia de proyectos de mitigación. «Nadie, ni el gobierno mismo, tiene un proyecto o idea para paliar el desastre que se ve venir», afirma. Señala que el turismo, el crecimiento urbano y los fenómenos climáticos como los sargazos y las marejadas brutales están erosionando no solo la tierra, sino la memoria de comunidades como Cangrejos, Machuchal y Villa Palmera.
Para ella, el cambio climático no es una amenaza futura, sino una realidad presente que se manifiesta en la pérdida progresiva de la costa. «Este fenómeno no ha dicho su última palabra», advierte, y agrega que no hay banderas de alerta, solo playas desprotegidas frente a un Atlántico cuya fuerza es cada vez más alarmante.
El testimonio de Doña María Ledée refleja una preocupación compartida por muchos residentes de larga data: la desaparición de un modo de vida vinculado al mar, no como recurso turístico, sino como espacio de vida, memoria y identidad. Su voz se suma al llamado urgente por políticas de adaptación costera que respeten tanto el medio ambiente como el patrimonio cultural de comunidades históricamente marginadas.
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Miguel Ángel Pérez
Editor de Economía
Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.
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