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Dominicanos posponen la maternidad y paternidad por prioridades económicas y profesionales

Cada vez más dominicanos posponen la maternidad y paternidad por razones económicas, profesionales y de autonomía personal, según datos oficiales y testimonios.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

viernes, 4 de septiembre de 20265 min de lectura

La decisión de no tener hijos o de posponer la maternidad y paternidad se ha vuelto cada vez más común en República Dominicana, impulsada por factores económicos, profesionales y de autonomía personal. Este cambio de comportamiento ya se refleja en las estadísticas nacionales de natalidad.

Según datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), en 2025 se registraron 123,759 nacimientos, lo que representa una disminución del 14.6 % respecto al año anterior. Esta tendencia no responde a una sola causa, sino a una combinación de decisiones individuales y condiciones estructurales.

Para muchos dominicanos, la prioridad actualmente es alcanzar metas como la estabilidad económica o el crecimiento profesional. Josefina Alvarado, de 27 años y casada desde hace dos años, explicó que tener hijos "no está en sus planes a corto plazo", ya que su enfoque está en comprar una vivienda propia y aumentar sus ingresos personales.

Esta perspectiva coincide con la realidad del mercado inmobiliario: según la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (Enhogar 2025), dos tercios de las viviendas en zonas urbanas están alquiladas, mientras que solo el 33 % corresponde a viviendas propias. En zonas rurales, la situación se invierte, con el 57.3 % de hogares propietarios y el 27.6 % en alquiler.

Luisa Santana, estudiante de medicina de 24 años, compartió que sus amigas —una de ingeniería civil y otra de contabilidad— tampoco planean tener hijos por ahora, ya que han colocado sus objetivos profesionales en primer lugar. "Destinar años estudiando para luego olvidar mi profesión y tener hijos no es mi prioridad", afirmó.

Sin embargo, no todas las experiencias siguen el mismo patrón. Mercedes Acosta, quien tuvo a sus hijos a los 31 y 34 años, valoró positivamente la creciente libertad de las mujeres para decidir cuándo ser madres. "Celebro que las mujeres cada vez decidan priorizarse antes de tener hijos. Tener hijos no es fácil y requiere sacrificios, incluso con el apoyo del marido", señaló.

Los datos de la ONE respaldan este retraso en la maternidad: entre las mujeres de 25 a 29 años, la participación de madres pasó de 23.7 % a 27.8 %; en el grupo de 30 a 34 años, aumentó de 13.5 % a 21 %; y entre las de 35 a 39 años, de 5.5 % a 9.8 %. Esto indica una migración gradual de la maternidad hacia edades más avanzadas, sin que implique necesariamente un descenso en el deseo de ser madres, sino una mayor autonomía para integrar la maternidad en proyectos de vida más amplios.

El Servicio Nacional de Salud (SNS) también registró descensos significativos en los partos por grupo de edad reproductiva entre 2024 y 2025:

  • Mujeres de 20 a 24 años: de 28,418 a 22,901 partos (-19.4 %).
  • Mujeres de 25 a 29 años: de 22,587 a 17,879 partos (-20.8 %).
  • Mujeres de 30 a 34 años: de 14,441 a 11,748 partos (-18.6 %).
  • Mujeres de 35 a 39 años: de 6,958 a 5,747 partos (-17.4 %).

Para el periodo enero-julio de 2026, el SNS reportó 11,097 partos en mujeres de 20 a 24 años, 8,998 entre las de 25 a 29 años y más de 5,599 en el grupo de 30 a 34 años, lo que sugiere una continuidad de la tendencia.

No obstante, hay quienes sí han elegido la paternidad como parte de su proyecto de vida. José Duarte, de 29 años, afirmó que convertirse en padre estaba entre sus planes, pese a reconocer las responsabilidades económicas y laborales involucradas. "Claro que pienso en el dinero, en el colegio, en el trabajo y en todo, pero no quiero esperar a tener una vida perfecta o mucho dinero porque probablemente nunca llegue", dijo. Duarte añadió que la paternidad cambió sus prioridades: "Cuando tienes un hijo empiezas a pensar de otra manera. Ya no decides solamente pensando en ti".

Por otro lado, Nicole Cuevas, madre de una bebé de siete meses, describió la dificultad de equilibrar la maternidad con su vida profesional y de pareja. "Es difícil. Si fuera por mí no volvía a trabajar hasta que mi hija esté más grande", confesó, evidenciando los desafíos que enfrentan muchas familias tras la llegada de un hijo.

Un caso adicional que ilustra la complejidad del tema es el de Gissel Feliz, quien quedó embarazada pese a usar anticonceptivos orales, lo que la llevó a reconsiderar sus planes iniciales. Su experiencia conecta la baja fecundidad con otro factor relevante: el acceso y uso efectivo de métodos anticonceptivos. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), solo el 50 % de las mujeres sexualmente activas en República Dominicana utiliza métodos anticonceptivos modernos, un porcentaje que aumenta al 63 % en ciertos grupos.

En conjunto, estos testimonios y datos muestran que la decisión sobre la maternidad y paternidad en República Dominicana ya no se reduce a un simple sí o no, sino que involucra una evaluación profunda de las condiciones económicas, laborales, de salud y personales. La tendencia refleja una sociedad en transición, donde los individuos buscan mayor control sobre sus vidas reproductivas dentro de un contexto de incertidumbre y cambio.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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