Economía

Crecimiento inclusivo: clave para reducir pobreza y desigualdad global

El crecimiento económico no reduce automáticamente la pobreza ni la desigualdad; se requiere un enfoque inclusivo que vincule expansión productiva con empleo, educación y acceso a servicios esenciales.

Miguel Ángel Pérez

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

jueves, 15 de octubre de 20263 min de lectura
Crecimiento inclusivo: clave para reducir pobreza y desigualdad global
Crecimiento inclusivo: clave para reducir pobreza y desigualdad global

El crecimiento económico por sí solo no garantiza una mejora generalizada del bienestar, pues puede coexistir con persistentes brechas sociales y económicas. Por ello, el concepto de crecimiento inclusivo se ha posicionado como esencial para asegurar que el aumento de la producción y el ingreso se traduzca en oportunidades reales para toda la población, especialmente para los sectores más vulnerables.

Según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía mundial creció un 6,7 % en 2021, tras la recesión provocada por la pandemia, y mantuvo tasas moderadas en los años siguientes: 3,8 % en 2022, 3,3 % en 2023 y 3,4 % tanto en 2024 como en 2025. Durante este período, las economías emergentes y en desarrollo mostraron un ritmo de expansión superior al de las economías avanzadas.

Sin embargo, este dinamismo no se ha traducido necesariamente en una distribución más equitativa del ingreso. El Banco Mundial informó que, según su actualización de septiembre de 2026 basada en la nueva línea internacional de pobreza extrema (US$3 diarios en paridad de poder adquisitivo de 2021), aproximadamente 824 millones de personas —el 10,1 % de la población mundial— vivían en pobreza extrema en 2024. Este dato refleja una pérdida de dinamismo en la reducción global de la pobreza.

Para medir la distribución del ingreso, se utilizan indicadores como el coeficiente de Gini, cuyo valor más alto señala mayor desigualdad. Este instrumento no mide directamente la concentración de riqueza patrimonial, pero sí ayuda a evaluar la equidad en el acceso al ingreso o al consumo.

El crecimiento inclusivo requiere que la expansión productiva vaya acompañada de empleos formales y productivos, acceso a educación y salud, incluisión financiera y mecanismos que permitan a los hogares vulnerables mejorar de forma sostenible su capacidad de generar ingresos. Asimismo, es fundamental observar indicadores complementarios al PIB, como la pobreza, el empleo, los salarios reales, la participación laboral femenina y el acceso a servicios públicos.

La productividad ocupa un lugar central en esta estrategia: una economía más productiva puede elevar salarios reales, financiar inversiones y competir internacionalmente. Sin embargo, los beneficios deben llegar a todos los sectores, incluyendo a las pequeñas y medianas empresas, los trabajadores con menor formación y las regiones menos desarrolladas, para evitar que los avances queden concentrados en ciertos grupos o territorios.

Aunque la transformación digital ofrece nuevas oportunidades de inclusión, también puede ampliar las brechas existentes si no se implementa con políticas que aseguren acceso equitativo y capacitación adecuada.

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Sobre el autor

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.

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