Crecimiento económico e inclusión: desafíos y estrategias para un desarrollo sostenible
El crecimiento económico e inclusión son objetivos interdependientes que requieren reformas estructurales, políticas comerciales abiertas y equidad en oportunidades para lograr un desarrollo sostenible y resiliente.
Miguel Ángel Pérez
Editor de Economía

El crecimiento económico sostenible y la inclusión social son objetivos interdependientes que deben abordarse de manera simultánea para garantizar un desarrollo equitativo y resiliente. Desde 2012 hasta 2026, los gobiernos han priorizado el fortalecimiento del crecimiento económico como eje central de sus agendas, aunque su consecución ha sido obstaculizada por una serie de crisis globales.
La pandemia de COVID-19, los conflictos bélicos, el aumento de los precios del petróleo, los desastres naturales, el proteccionismo comercial y las interrupciones en las cadenas de suministro han generado un entorno económico volátil. A estos se suman factores como la peste porcina africana, que afectó la producción agropecuaria, y las escaseces temporales de alimentos como la carne de pollo, que han presionado aún más la estabilidad macroeconómica.
Los economistas advierten que los riesgos persisten: vulnerabilidades financieras, tensiones geopolíticas, incertidumbre internacional y, sobre todo, la falta de una estrategia coherente de política económica a largo plazo. Sin una conducción adecuada, el crecimiento podría ser frágil y desigual, limitando su impacto en el bienestar colectivo.
Estrategias para fortalecer el lado de la oferta y la competitividad
Fortalecer el lado de la oferta es un pilar esencial para acelerar el crecimiento. Esto incluye reducir las barreras comerciales, mejorar la capacidad exportadora mediante bienes y servicios de mayor valor agregado y fomentar un entorno internacional más pacífico que facilite la libre circulación de bienes, servicios y capitales.
Las reformas estructurales pendientes —en áreas como laboral, seguridad social, gestión del agua y modernización institucional— pueden actuar como motores clave del crecimiento. Asimismo, la atracción de inversión extranjera directa, la relocalización de empresas internacionales y la utilización más eficiente de los recursos productivos contribuyen a dinamizar la economía.
La eliminación gradual de subsidios distorsionantes también se presenta como una medida necesaria para mejorar la sostenibilidad fiscal, elevar la calificación de riesgo del país y facilitar el acceso a los mercados internacionales de capital.
Inclusión social como requisito para un crecimiento resiliente
La sostenibilidad del crecimiento es tan importante como su intensidad. Mantener tasas elevadas durante períodos prolongados permitiría reducir las brechas de ingreso per cápita con otras economías de la región. Sin embargo, reactivar el crecimiento es relativamente sencillo; sostenerlo durante décadas representa el verdadero desafío.
Desde la crisis financiera de 2008, el enfoque se ha centrado en fortalecer la estabilidad del sistema financiero y revisar los marcos regulatorios. No obstante, la experiencia ha demostrado que el crecimiento es más frágil cuando no es inclusivo y cuando sus beneficios se concentran en una minoría de la población.
Estudios indican que las sociedades con altos niveles de desigualdad ofrecen menor respaldo político a las reformas necesarias para estabilizar la economía, especialmente cuando los beneficios se perciben solo a largo plazo. La falta de igualdad de oportunidades en educación, salud, alimentación, acceso al crédito y participación económica dificulta la construcción de una economía resiliente y competitiva.
La inclusión social no es solo un imperativo ético: también es un requisito para elevar la productividad y fortalecer el crecimiento potencial. La creciente desigualdad observada en muchos países ha ido de la mano con la concentración del ingreso, la desaceleración económica y el aumento del descontento político, lo que obliga a replantear los modelos tradicionales de desarrollo.
La política económica debe orientarse simultáneamente hacia dos objetivos: ampliar el tamaño de la economía y mejorar la distribución de los beneficios del crecimiento. Como se señala frecuentemente, no basta con aumentar el tamaño del pastel; también es necesario asegurar que su distribución reduzca las brechas sociales y fortalezca la movilidad económica.
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Miguel Ángel Pérez
Editor de Economía
Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.
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