Economía

China enfrenta declive económico pese a avances en inteligencia artificial

El crecimiento de China se ha estancado pese a los avances en IA, afectado por la caída demográfica, el alto endeudamiento y el colapso inmobiliario, según análisis económicos recientes.

Miguel Ángel Pérez

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

martes, 14 de julio de 20263 min de lectura

El crecimiento económico de China ha alcanzado su punto máximo en 2021 y desde entonces ha entrado en una fase de desaceleración estructural, pese a los avances en inteligencia artificial (IA). Aunque el país sigue siendo una potencia tecnológica, su participación en el PIB mundial ha caído del 18% al 16,5% en términos nominales, mientras que la de Estados Unidos ha subido al 26%.

Las estimaciones independientes sitúan el crecimiento real de China cerca de cero, muy por debajo del objetivo oficial del 4,5% al 5%. Incluso según las cifras gubernamentales, el impulso de la IA no es suficiente para contrarrestar factores como la contracción de la fuerza laboral, el aumento del endeudamiento y el colapso del mercado inmobiliario.

Desafíos demográficos y estructurales

La población china alcanzó su pico en 2021 y desde entonces ha comenzado a disminuir. El año pasado se registró un mínimo histórico en nacimientos y un máximo en muertes. Se proyecta que la población en edad de trabajar se reduzca en 75 millones cada década, lo que históricamente ha limitado el crecimiento económico a menos del 2% anual en países con tendencias similares.

Aunque las exportaciones netas, impulsadas por productos relacionados con la IA, representan ahora un tercio del crecimiento chino, esta contribución es insuficiente para sostener una economía de su escala. Los hiperescaladores chinos invierten alrededor de 100.000 millones de dólares en IA este año, frente a los 750.000 millones de sus rivales estadounidenses, lo que limita el impacto de la tecnología en el crecimiento nacional.

Endurecimiento de la deuda y crisis inmobiliaria

El déficit ampliado de China ha alcanzado casi el 15% del PIB, elevando la deuda pública ampliada al 135% del PIB. La deuda total, incluyendo el sector privado, supera el 350% del PIB, una proporción mayor que la de Estados Unidos pese al menor ingreso per cápita chino.

Esta situación es en parte consecuencia de la burbuja inmobiliaria, que tras el estímulo crediticio post-2008 estalló en 2021. Los precios de la vivienda, ajustados por inflación, están en su nivel más bajo en dos décadas. En complejos residenciales nuevos pero medio vacíos, se pueden alquilar departamentos por 120 dólares mensuales, lo que refleja la pérdida de riqueza inmobiliaria y la caída de la confianza del consumidor.

El mercado bursátil refleja esta distorsión: las ganancias son sólidas para empresas que proveen infraestructura para la IA, pero débiles para las orientadas al consumo. Mientras tanto, el gobierno ha redirigido el crédito desde el sector inmobiliario hacia nuevas industrias manufactureras, sustituyendo una burbuja de deuda por otra.

Presión regulatoria y salida de capital

Tras una tregua de dos años, la presión regulatoria sobre las grandes tecnológicas chinas está aumentando nuevamente. Esto ha llevado a multinacionales a reconsiderar sus operaciones en el país, contribuyendo al éxodo de capital y talento. Aunque la IA ha evitado un escenario peor, su impacto no es suficiente para revertir las tendencias estructurales que están ralentizando la economía china.

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Miguel Ángel Pérez
Sobre el autor

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.

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