Salud

El cambio climático roba horas de sueño a latinoamericanos, revela estudio global

Estudio de Climate Central revela que el cambio climático ha duplicado la pérdida de sueño vinculada al calor desde los años 70, afectando especialmente a latinoamericanos en ciudades costeras.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

miércoles, 15 de julio de 20263 min de lectura

El cambio climático está provocando una pérdida cuantificable de sueño en América Latina, especialmente en ciudades tropicales y costeras donde las noches se vuelven cada vez más cálidas, según un estudio divulgado por la organización Climate Central el miércoles 15 de este mes.

La investigación, liderada por la vicepresidenta de Ciencia de Climate Central, Kristina Dahl, analizó datos de 1.338 grandes ciudades en todo el mundo, combinando modelos de impacto térmico sobre el sueño con avances en la ciencia de la atribución climática. Los resultados muestran que, desde principios de la década de 1970, la pérdida de sueño vinculada al aumento de temperaturas se ha duplicado como mínimo.

A nivel global, una persona promedio perdió casi 56 horas de sueño al año en los últimos cinco años debido a las altas temperaturas nocturnas, de las cuales más del 10 % se atribuye directamente al cambio climático, impulsado principalmente por la quema de combustibles fósiles y la deforestación.

En América Latina, el impacto es particularmente significativo. Barranquilla (Colombia) y Acapulco (México) encabezan la lista regional, con un promedio de 93 horas de sueño perdidas al año entre 2020 y 2025, de las cuales seis horas son directamente atribuibles al cambio climático. Le siguen Cartagena (91 horas, seis vinculadas al clima), Cancún (91 horas, cinco asociadas al calentamiento global) y Belém, Brasil (84 horas, seis relacionadas con el cambio climático).

Otras ciudades latinoamericanas también registran pérdidas importantes: Caracas estima 67 horas anuales perdidas (siete vinculadas al clima), Cali alcanza 61 horas (siete atribuibles al calentamiento global) y Brasilia registra 52 horas de sueño perdido, también con siete horas asociadas al fenómeno climático. Incluso en ciudades de clima más templado como Buenos Aires, se perdieron 44 horas de sueño al año, de las cuales cuatro son consecuencia directa del cambio climático.

El estudio advierte que el efecto no afecta por igual a toda la población. Adultos mayores, mujeres, niños pequeños, embarazadas y personas de bajos ingresos son especialmente vulnerables a las consecuencias del sueño interrumpido por el calor. Además, el efecto isla de calor urbano intensifica las temperaturas nocturnas en las ciudades frente a zonas rurales, agravando el problema.

La falta de acceso equitativo al aire acondicionado también profundiza las desigualdades: personas con menos recursos podrían estar experimentando pérdidas de sueño aún mayores que las estimadas, ya que muchas no pueden mitigar el calor nocturno.

Desde el punto de vista de la salud, dormir menos de siete a nueve horas por noche aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión, accidentes, problemas de salud mental y deterioro cognitivo, según evidencia científica citada en el informe. La médica canadiense Courtney Howard, de la Alianza Global para el Clima y la Salud, destacó que el impacto es mayor en residentes de países de bajos ingresos, adultos mayores y mujeres.

Los investigadores concluyen que, aunque las mayores pérdidas se registran en regiones como Medio Oriente, el fenómeno tiene impactos medibles y crecientes en América Latina y otras regiones del mundo, subrayando la necesidad de políticas de adaptación urbana y equidad en el acceso a refugios térmicos durante la noche.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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