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Batallas por Puerto Plata durante la Guerra Restauradora: resistencia y reconquista

Durante la Guerra Restauradora, Puerto Plata fue escenario de intensos combates entre españoles y patriotas, incluyendo el sitio de San Felipe, un saqueo devastador y una resistencia organizada que retrasó el avance enemigo hacia Santiago.

Lucía Fernández

Lucía Fernández

Editora de Cultura

martes, 25 de agosto de 20264 min de lectura

Durante la Guerra Restauradora (1863-1865), Puerto Plata se convirtió en un escenario clave de confrontación entre fuerzas españolas y patriotas dominicanos, marcada por combates intensos, estrategias de sitio y episodios de violencia extrema que dejaron profundas huellas en la ciudad.

El general Pedro Santana, en una carta fechada el 11 de octubre de 1863 dirigida al Ministro de Ultramar de España, Francisco Permanyer y Tuyets, advirtió sobre el avance de la rebelión, señalando que, excepto por el Castillo de Puerto Plata, el dominio español se había visto gravemente comprometido en Santiago, La Vega y partes de Santo Domingo, Azua y El Seibo.

Ante el levantamiento, los comandantes Juan Nuesí Lafitte, Juan Pablo Tolentino y José Dolores Bermúdez organizaron una fuerza revolucionaria en la sección Los Ranchos. Dividida en tres columnas, esta tropa marched sobre Puerto Plata, donde encontraron inicialmente una inesperada alianza: el general español Gregorio de Lora, al llegar a Los Ranchos, confraternizó con los insurgentes al grito de ¡Viva la República!, lo que le permitió asumir el liderazgo de las fuerzas patrióticas locales.

Bajo el mando de De Lora, los revolucionarios tomaron la gobernación y el cuartel de Puerto Plata y sitieron el fuerte de San Felipe. Sin embargo, sus intentos de capturar la fortaleza fueron repetidamente rechazados por las tropas españolas, lo que obligó a los patriotas a establecer su jefatura en el mismo pueblo.

En respuesta, el gobernador de la plaza, comandante Velasco, envió la goleta El Federico a Santiago de Cuba para solicitar refuerzos. El mariscal José de la Gándara, entonces gobernador de Santiago de Cuba, actuó sin esperar órdenes del Capitán General Dulce Garay y despachó al coronel Arizón con mil quinientos hombres, quienes desembarcaron en Puerto Plata el 21 de agosto de 1863 en la noche.

El enfrentamiento fue decisivo: las fuerzas de De Lora fueron vencidas y el coronel Arizón murió en el primer combate. Tras la victoria, las tropas españolas iniciaron una ola de saqueos y violencia, cargando buques con riquezas del puerto y provocando un incendio de grandes proporciones que redujo gran parte de la ciudad a cenizas.

El general Juan Suero, comandante de la Plaza de Armas de Puerto Plata y quien se encontraba en Santo Domingo, regresó para poner fin a las depredaciones. Los sobrevivientes rancheros se replegaron a Hojas Anchas, a cuatro leguas de la ciudad, mientras que los patriotas de Jamao, Yásica y otras comunidades occidentales se establecieron en Jácuba, bajo el mando del capitán Vilo Matías y el comandante Juan Bonilla.

Dos columnas españolas intentaron avanzar desde esos campamentos hacia Santiago de los Caballeros, pero fueron detenidas con grandes bajas por las fuerzas dominicanas. Una de ellas dejó una pieza de artillería en poder de los insurgentes en Hojas Anchas, ahora bajo el mando de Juan Nuesí Lafitte, tras el retiro de De Lora, quien pasó por Jamao y Moca antes de unirse al general Manuel Rodríguez (El Chivo) en su marcha hacia Santiago, donde Gaspar Polanco había sido aclamado como Comandante en Jefe.

Polanco ordenó a Lafitte bloquear el tránsito enemigo entre Puerto Plata y Santiago. Este cumplió la directiva, replegándose primero a Altamira, luego al Limón, y solo permitió el paso cuando supo de la aproximación de una columna liderada por el general Juan Suero y el coronel Mariano Cappa, información que llegó a Polanco mediante uno de sus espías.

Tras la Batalla de Santiago, Gaspar Polanco fue designado Jefe de Operaciones de Puerto Plata, con la misión de tomar el fuerte de San Felipe. Refuerzos llegaron desde Santiago bajo el mando del general Luperón, quien envió una columna de mocanos liderada por el coronel Manuel Rodríguez y otra de tropas puertoplateñas al mando del comandante Reyes (promovido a coronel), mientras que el capitán Reynoso fue ascendido a comandante y tasked con establecer un cantón en Jácuba, mantener contacto con Polanco y continuar las operaciones.

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Sobre el autor

Lucía Fernández

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Crítica cultural y escritora. Especializada en arte, música y entretenimiento dominicano. Columnista con 10 años en medios nacionales.

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