Economía

El Banco Central respalda su política cambiaria y defiende la flotación del peso dominicano

El BCRD defiende su política de flotación del peso bajo metas de inflación, respaldada por fundamentos técnicos, datos empíricos y validación externa del FMI.

Miguel Ángel Pérez

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

jueves, 13 de agosto de 20264 min de lectura

El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) publicó un documento en su foro Página Abierta que respalda explícitamente su enfoque de política cambiaria bajo un régimen de metas de inflación. El informe no solo reafirma la posición institucional, sino que detalla su marco analítico, presenta los datos que lo sustentan y lo somete al escrutinio público, lo que constituye un ejercicio de rendición de cuentas técnico y transparente.

El tipo de cambio no es un objetivo ni un instrumento de política monetaria bajo este esquema, sino un precio endógeno que actúa como amortiguador de choques externos. Desde 2012, la ancla nominal de la economía dominicana no es el dólar, sino la meta de inflación del 4 % ± 1 %. Exigir la defensa de un tipo de cambio fijo equivaldría a abandonar esa ancla y regresar a un régimen donde la política monetaria esté subordinada al sostenimiento de una paridad, lo que la nota denomina la trinidad imposible: con cuenta de capital abierta y política monetaria autónoma, la flotación no es una opción, sino una consecuencia aritmética.

El componente empírico del análisis destaca que el BCRD realizó compras de divisas por US$415 millones en lo que va del año, sin ventas en el mercado spot. Esta operación tiene como efecto atenuar la apreciación del peso, no provocarla, ya que comprar dólares fortalece al dólar, no al peso. El fortalecimiento observado del peso responde, en cambio, al ingreso de aproximadamente US$2,800 millones adicionales de divisas frente al mismo periodo del año anterior, provenientes de:

  • Exportaciones: US$8,746 millones
  • Turismo: US$6,716 millones
  • Remesas: US$6,291 millones
  • Inversión extranjera directa: US$3,277 millones

Este fenómeno se da en un contexto de debilitamiento global del dólar y es de carácter regional: países como Colombia (20,2%), Costa Rica (10,7%), Paraguay (10,6%) y Brasil (7,3%) también han experimentado apreciaciones frente al dólar, mientras que el peso dominicano se ha apreciado un 8,1% en el mismo periodo.

Un logro clave del régimen es la caída del coeficiente de traspaso cambiario a precios. En episodios como los de 2003 y 2004, una variación del dólar se trasladaba a la inflación en una proporción elevada. Hoy, pese a la apreciación del 8,1%, no se observan expectativas deflacionarias ni reajustes generalizados de precios, porque los agentes forman sus expectativas en torno a la meta de inflación anunciada, no al tipo de cambio. Este descenso del traspaso es evidencia sólida del funcionamiento del esquema, respaldado por catorce años de inflación interanual promedio del 4,0%, exactamente el centro del rango objetivo.

La sostenibilidad externa también respalda la apreciación observada. El déficit de cuenta corriente proyectado ronda el 1,3% del PIB, financiado casi tres veces por inversión extranjera directa, lo que indica un financiamiento de calidad y largo plazo, no vulnerable a reversiones bruscas de capitales especulativos. Esta situación hace que la apreciación del tipo de cambio sea congruente con los fundamentos económicos y no con una desalineación cambiaria. Tal conclusión fue respaldada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que en 2025 reclasificó el régimen cambiario dominicano de administrado a flotación, una validación externa e independiente del enfoque del BCRD.

Un tercer criterio proviene del sector bancario: un régimen de flotación creíble obliga a las entidades financieras a gestionar activamente el riesgo cambiario, en lugar de depender de un seguro implícito de la autoridad monetaria. Esto disciplina la posición neta en moneda extranjera, mejora la evaluación de deudores no generadores de divisas y favorece la gradual desdolarización del fondeo. Más importante aún, el anclaje de expectativas en la meta de inflación hace viable el crédito en pesos a plazos largos y permite la construcción de una curva de referencia en moneda nacional, elementos esenciales para desarrollar un mercado hipotecario y de capitales profundo. En este sentido, la flotación con metas de inflación no es solo un arreglo monetario, sino una pieza fundamental de la infraestructura financiera del país.

Sobre esta base, la agenda de fortalecimiento del BCRD apunta a consolidar lo alcanzado mediante la divulgación periódica del marco de intervención, los criterios de acción y la metodología de estimación del tipo de cambio efectivo real de equilibrio. La credibilidad, sostiene el documento, se robustece cuando es verificable y se construye año tras año mediante el cumplimiento de la meta y la explicación transparente de las decisiones con datos.

La confianza en las autoridades monetarias constituye hoy el principal activo intangible de la economía dominicana. No se decreta ni se sostiene con comunicados: se gana mediante el cumplimiento constante de los objetivos y la rendición de cuentas analítica. El documento de Página Abierta se inscribe en esa tradición y, por ello, merece reconocimiento como un aporte al fortalecimiento institucional y la transparencia económica.

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Sobre el autor

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.

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