Educación

Andrés Acevedo analiza la poesía infantil dominicana y su evolución histórica

Andrés Acevedo analiza la evolución histórica de la poesía infantil dominicana desde 1880, destacando a Salomé Ureña, Edna Garrido de Boggs y autores de los años 70 como pilares de su consolidación.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

domingo, 26 de julio de 20263 min de lectura

Andrés Acevedo, reconocido gestor cultural e investigador de literatura dominicana, ha realizado un análisis detallado sobre la poesía infantil en el país, destacando su importancia histórica y su evolución desde el siglo XIX. Su trabajo, publicado en la columna En el Literatura, pone en valor un género que, según afirma, ha sido históricamente subestimado pese a su profundo impacto cultural y educativo.

Acevedo enfatiza que la literatura infantil no es un subgénero moderno, sino una expresión antigua con raíces en la oralidad de los pueblos, transmitida de generación en generación antes de la escritura. Señala que su esencia reside en la creatividad, la imaginación y la capacidad de construir mundos reales o fantásticos, donde animales parlantes, hadas, ogros y otros seres mitológicos han poblado durante siglos las narrativas dirigidas a los niños.

Según el investigador, la poesía infantil dominicana tiene sus primeros registros en 1880, con obras de Salomé Ureña de Henríquez, como “El ave y el nido” y “Mi Pedro”. Posteriormente, en 1916, Ramón Emilio Jiménez publicó “El Patriotismo y la Escuela”, un conjunto de poemas didácticos convertidos en canciones escolares que marcaron una época, incluyendo himnos como “Himno a la verdad” y “Himno a la bandera”.

En la década de 1940, la folklorista Edna Garrido de Boggs realizó un exhaustivo recorrido por el país para recopilar manifestaciones orales infantiles: juegos, canciones de cuna, retahílas, adivinanzas, trabalenguas y leyendas. Este trabajo culminó en la publicación de “Folklore infantil de Santo Domingo” en 1956, un documento fundamental para la preservación del patrimonio cultural dominicano.

La consolidación de la poesía infantil como género literario independiente ocurrió a partir de la década de 1970, con la publicación de obras clave como “Motivos infantiles” de Rafael A. Serrano (1970), “Niño y poesía” y “Un chin de caramelo” de Rafael Peralta Romero (1977 y 1992), y “Poesía para ti” y “Cristal de ilusiones” de Eleanor Grimaldi (1983 y 1995). Estas obras, según Acevedo, ayudaron a establecer una tradición poética infantil sólida y reconocida en el ámbito nacional.

El artículo incluye una cita del crítico boliviano Víctor Montoya, quien afirma que la literatura infantil “es una auténtica y alta creación poética que representa una parte importante de la expresión cultural del lenguaje y del pensamiento, y ayuda poderosamente a la formación ética y estética del niño”. Acevedo respalda esta visión, subrayando que la poesía para niños, aunque no cuente historias como la novela o el cuento, posee una esencia única en su forma y fondo, basada en el ritmo, la cadencia y la sugerencia imaginativa.

Finalmente, Acevedo concluye que la literatura infantil perdurará mientras haya niños que sueñen y adultos que recuerden, rechazando la notion de que sea un género menor. Su análisis busca reivindicar su lugar en la cultura dominicana y su valor como herramienta de desarrollo integral de la infancia.

Compartir artículo

Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

Andrés Acevedo analiza la poesía infantil dominicana y su evolución histórica | Noticias Daily