Política

Abel Martínez mantiene candidatura presidencial y complica consulta del PLD

Abel Martínez mantiene sus aspiraciones presidenciales fuera de la consulta del PLD, impidiendo que el resultado defina de forma definitiva al candidato para 2028.

Carmen Rodríguez

Carmen Rodríguez

Editora en Jefe

domingo, 13 de septiembre de 20264 min de lectura
Abel Martínez mantiene candidatura presidencial y complica consulta del PLD
Abel Martínez mantiene candidatura presidencial y complica consulta del PLD

Abel Martínez ha decidido mantener sus aspiraciones presidenciales al margen de la consulta interna organizada por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) para el 18 de octubre, lo que introduce una variable que modifica sustancialmente el objetivo político que perseguía la dirección de esa organización con ese proceso.

La consulta había sido concebida como un mecanismo para resolver con mucha anticipación uno de los principales problemas del PLD tras su derrota electoral de 2024: definir alrededor de quién comenzaría a reconstruir su proyecto presidencial con miras a las elecciones de 2028. La principal figura política de esa organización es el expresidente Danilo Medina, pero constitucionalmente está imposibilitado de presentarse como candidato presidencial, por lo que su dirección política entiende que su eventual candidato necesita mucho más tiempo que los otros para desarrollar su plan de campaña.

Aunque formalmente el ganador de octubre no podía ser proclamado candidato presidencial porque la legislación electoral establece otros plazos y procedimientos para la escogencia oficial de candidaturas, políticamente el propósito era bastante claro: quien ganara la consulta se convertiría en el aspirante presidencial dominante del PLD y, en los hechos, podría comenzar desde este mismo año a proyectarse ante el electorado como la figura alrededor de la cual se reorganizaría el partido.

La propia dirigencia peledeísta había defendido el adelanto del proceso con el argumento de resolver temprano la competencia interna para concentrar posteriormente los esfuerzos partidarios alrededor de una sola figura. Bajo esa premisa se lanzaron Francisco Javier García, posteriormente Gonzalo Castillo y Francisco Domínguez Brito, dos de los más sólidos presidenciables de esa organización política. Sin embargo, Domínguez Brito también se ha constituido en un crítico de la consulta señalando que la misma contraviene la ley electoral.

Llama la atención que la escogencia del candidato del PLD con mira a las elecciones del 2026, la organización utilizó el mismo método que ahora se ha planteado y tanto Abel Martínez como Domínguez Brito participaron, quedando en los dos primeros lugares en aquella ocasión.

El excandidato presidencial del PLD en 2024 ha optado por no someter sus aspiraciones al resultado de octubre y mantener abierta la posibilidad de competir cuando llegue el proceso formal de escogencia de la candidatura presidencial. Eso significa que, independientemente de quién gane la consulta, el PLD difícilmente podrá presentar ese resultado como el cierre definitivo de su competencia presidencial porque tendría que someterse a un nuevo proceso.

El ganador tendrá una ventaja política importante: podrá exhibir el respaldo obtenido en un proceso organizado por las estructuras partidarias, tendrá mayor exposición pública y probablemente concentrará detrás de sí una parte considerable de la dirigencia peledeísta. Pero será un referente presidencial, no necesariamente el candidato presidencial de hecho que originalmente pretendía producir la consulta.

Mientras Abel Martínez mantenga formalmente sus aspiraciones, la candidatura presidencial peledeísta seguirá abierta. La nueva situación puede llevar al PLD a la coexistencia prolongada de más de un proyecto presidencial, un escenario que precisamente intentaba evitar con la consulta adelantada.

De un lado estará quien gane el proceso del 18 de octubre, respaldado por el resultado de una consulta organizada por el partido y con la expectativa de que la estructura peledeísta se articule progresivamente alrededor de su figura. Del otro estará Abel Martínez, quien podrá argumentar que la verdadera candidatura presidencial solo puede decidirse mediante los mecanismos establecidos legalmente cuando corresponda iniciar formalmente el proceso electoral de 2028.

Hasta ahora, la estrategia de la dirección peledeísta procuraba que el ganador de octubre adquiriera suficiente fortaleza interna para llegar al proceso oficial sin una oposición relevante. Quien gane la consulta de octubre no podrá limitarse a proyectarse hacia afuera y concentrar inmediatamente toda su estrategia contra el Partido Revolucionario Moderno y la Fuerza del Pueblo. También tendrá que preservar y ampliar su liderazgo dentro del propio PLD ante la posibilidad de enfrentar posteriormente a Abel Martínez.

Incluso una victoria contundente en octubre tendría que ser políticamente validada durante los meses siguientes. La consulta, por tanto, conserva importancia, pero pierde capacidad de clausurar la discusión presidencial. El resultado práctico es que el calendario político interno del PLD podría extenderse mucho más de lo previsto. Octubre seguirá siendo una fecha importante porque establecerá una correlación de fuerzas, permitirá medir estructuras y probablemente identificará al principal adversario interno de Abel Martínez. Pero ya no necesariamente determinará quién será el candidato.

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Carmen Rodríguez
Sobre el autor

Carmen Rodríguez

Editora en Jefe

Periodista con más de 15 años de experiencia en medios dominicanos. Especializada en política y asuntos gubernamentales. Graduada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

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