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Yemen y el estrecho de Bab el-Mandeb: el punto clave del nuevo orden geopolítico

Yemen y el estrecho de Bab el-Mandeb se han convertido en un punto clave del nuevo orden geopolítico internacional, donde un conflicto local impacta el comercio global y la seguridad marítima.

José Luis Cabrera

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

lunes, 14 de septiembre de 20263 min de lectura
Yemen y el estrecho de Bab el-Mandeb: el punto clave del nuevo orden geopolítico
Yemen y el estrecho de Bab el-Mandeb: el punto clave del nuevo orden geopolítico

Yemen ha dejado de ser un escenario periférico en la política internacional debido a su ubicación estratégica frente al estrecho de Bab el-Mandeb, uno de los corredores marítimos más importantes del mundo. Este paso conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico, convirtiéndose en un eje vital para el comercio global, la seguridad energética y el equilibrio de poder en Oriente Medio.

La historia reciente del país está marcada por profundas divisiones políticas y territoriales. La existencia de Yemen del Norte y Yemen del Sur hasta su reunificación en 1990, la guerra civil de 1994, las protestas de 2011 y el posterior debilitamiento del Estado crearon las condiciones para el ascenso de los hutíes, quienes tomaron el control de Saná en 2014. La intervención militar encabezada por Arabia Saudita en 2015 internacionalizó el conflicto y convirtió a Yemen en uno de los principales escenarios de confrontación geopolítica de la región.

Los hutíes han adquirido una relevancia que trasciende las fronteras yemeníes gracias a su capacidad para emplear misiles y drones contra objetivos marítimos. A pesar de no contar con una fuerza naval comparable a la de las grandes potencias, han logrado ejercer presión sobre una ruta fundamental para el comercio mundial, obligando a numerosas compañías navieras a modificar sus rutas y evitar el mar Rojo, optando por rodear África a través del cabo de Buena Esperanza.

Este desvío incrementa significativamente los costos, los tiempos de transporte y las primas de los seguros marítimos, demostrando cómo un conflicto localizado puede generar consecuencias económicas globales. La situación se enmarca dentro de una confrontación regional más amplia, que incluye la guerra en Gaza, las tensiones entre Israel e Irán y la presencia militar de Estados Unidos y otras potencias en el entorno del mar Rojo.

Los hutíes representan un caso paradigmático de guerra asimétrica: un actor con recursos militares limitados puede desafiar a potencias superiores utilizando tecnologías de bajo costo, conocimiento del territorio y, sobre todo, una ubicación estratégica. Bab el-Mandeb demuestra que en la política internacional el poder no depende exclusivamente del tamaño de un ejército, sino también de la capacidad para afectar corredores esenciales del comercio y la energía.

Aunque las operaciones militares pueden contener temporalmente las amenazas en el estrecho, difícilmente resolverán las causas profundas del conflicto yemení. Mientras persistan la fragmentación política, la pobreza y la disputa por el poder, la militarización continuará reproduciendo el problema. Yemen constituye hoy un claro ejemplo de cómo un conflicto interno, cuando se desarrolla en un territorio estratégicamente ubicado, puede transformarse en un asunto de alcance mundial y redefinir parte del nuevo orden geopolítico internacional.

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Sobre el autor

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

Periodista con experiencia en coberturas internacionales. Ex corresponsal en Washington D.C. y Nueva York para medios latinoamericanos.

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