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Vaticano declara cisma a la Fraternidad San Pío X y enfrenta su mayor desafío interno

El Vaticano declara cisma a la Fraternidad San Pío X y excomulga a seis obispos tras ordenaciones no autorizadas en Suiza, desatando el mayor conflicto interno del pontificado de León XIV.

José Luis Cabrera

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

jueves, 16 de julio de 20263 min de lectura

El Vaticano ha declarado en cisma a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y excomulgado a seis de sus obispos tras la ordenación no autorizada de cuatro nuevos prelados en Écône, Suiza, el pasado 1 de julio. La decisión marca el conflicto interno más significativo del pontificado de León XIV hasta la fecha.

La Santa Sede confirmó la excomunión de los obispos recién ordenados Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, así como de Alfonso de Galarreta, quien presidió las ordenaciones, y de Bernard Fellay, por su apoyo público al acto considerado cismático. Según el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, estas ordenaciones constituyen una ruptura directa con la autoridad del Romano Pontífice.

En respuesta, la Fraternidad presentó un recurso canónico ante el mismo dicasterio el 11 de julio, según informaron EFE y AFP. La organización sostiene que el recurso es un derecho reconocido por el derecho canónico para quienes consideran lesionados sus derechos por un acto administrativo de la Iglesia, y busca suspender provisionalmente la ejecución del decreto mientras se estudia la apelación.

La Fraternidad calificó las excomuniones de "injustas e inválidas" y reiteró su fidelidad a la Iglesia católica, afirmando que solo está ejerciendo el derecho reconocido a toda persona que se considere perjudicada por un acto administrativo eclesiástico.

El conflicto tiene raíces históricas profundas. Fundada en 1970 por el arzobispo Marcel Lefebvre como reacción al Concilio Vaticano II, la Fraternidad rechaza reformas como la misa en lenguas vernáculas, el diálogo interreligioso y cambios litúrgicos posteriores. Promueve la misa tridentina en latín y mantiene una visión tradicional sobre la familia y la doctrina.

Este no es el primer enfrentamiento con Roma. En 1988, Juan Pablo II excomulgó a Lefebvre tras ordenar obispos sin mandato pontificio. En 2009, Benedicto XVI levantó esa excomunión como gesto de reconciliación, aunque la Fraternidad nunca recuperó su plena regularidad canónica. Durante el pontificado de Francisco, las tensiones se intensificaron con la promulgación de Traditionis custodes, que restringió la misa tridentina.

El subsecretario del Dicasterio para la Cultura y la Educación, Antonio Spadaro, explicó al The Washington Post que Roma decidió poner fin a décadas de ambigüedad, ya que no era posible mantener una organización que cuestionara la autoridad del Papa mientras se presentaba como plenamente católica.

El epicentro de la comunidad tradicionalista se encuentra en St. Marys, Kansas, donde miles de familias han vivido durante más de cuatro décadas según las normas de la Fraternidad: misa exclusivamente en latín, educación propia, énfasis en familias numerosas y rechazo a las reformas del Concilio Vaticano II. Allí, la organización ha influido en la administración local, escuelas y comercios.

Tras las sanciones, muchos fieles han declarado que continuarán asistiendo a las celebraciones de la Fraternidad, pese a que el arzobispo de Kansas City, W. Shawn McKnight, advirtió que participar voluntariamente en esos sacramentos "es gravemente contrario a la unidad de la Iglesia". La Santa Sede sostiene que los sacramentos administrados por sus ministros carecen de legitimidad dentro de la vida de la Iglesia.

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José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

Periodista con experiencia en coberturas internacionales. Ex corresponsal en Washington D.C. y Nueva York para medios latinoamericanos.

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