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Un año y cuatro meses tras el derrumbe de Jet Set: el impacto duradero en las víctimas

Un año y cuatro meses después del derrumbe de Jet Set, las víctimas aún enfrentan secuelas físicas, emocionales y sociales. 236 fallecidos y más de 180 heridos marcaron una tragedia que transformó vidas y dejó una huella imborrable en la sociedad dominicana.

Miguel Ángel Pérez

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

sábado, 8 de agosto de 20263 min de lectura

La tragedia del Jet Set del 8 de abril de 2025 dejó un saldo de 236 personas fallecidas y más de 180 heridas, convirtiéndose en una de las mayores catástrofes no naturales de la historia reciente de República Dominicana. Entre las víctimas se encontraban figuras destacadas como el merenguero Rubby Pérez, los expeloteros de Grandes Ligas Octavio Dotel y Tony Blanco, y la gobernadora de Montecristi, Nelsy Milagros Cruz Martínez.

Durante las primeras horas posteriores al derrumbe, familiares acudieron desesperados a hospitales y centros de salud en busca de información, mientras equipos de rescate trabajaban entre los escombros para localizar sobrevivientes. La magnitud del incidente requirió la movilización coordinada de organismos de emergencia, servicios médicos y autoridades nacionales.

Impacto emocional y psicológico en sobrevivientes y familiares

Más allá de las pérdidas humanas y las lesiones físicas, la tragedia dejó una profunda huella en la salud mental de quienes la vivieron. Muchos sobrevivientes reportan recuerdos traumáticos, ansiedad, miedo a espacios cerrados, dificultad para dormir y una sensación persistente de que sus vidas cambiaron en cuestión de segundos.

Para quienes perdieron seres queridos, el dolor se tradujo en una ausencia permanente: hogares incompletos, fechas importantes que ya no se celebran como antes y preguntas que permanecen sin respuesta. Los sobrevivientes, además de las secuelas físicas, enfrentan el peso psicológico de haber vivido una experiencia límite, recordando los gritos, la oscuridad y la desesperación de los minutos atrapados bajo los escombros.

Consecuencias sociales y culturales a largo plazo

El Jet Set no era solo un establecimiento comercial; durante décadas fue un símbolo de la vida nocturna dominicana y el epicentro de los tradicionales “Lunes de Jet Set”, donde generaciones se reunieron alrededor del merengue y otros géneros musicales. El lugar acogió a importantes artistas nacionales e internacionales y formó parte de la memoria cultural de Santo Domingo.

A más de un año del derrumbe, se estima que 174 menores quedaron afectados por la pérdida de uno o ambos padres. Las familias han tenido que aprender a continuar sus vidas sin quienes formaban parte de su rutina diaria, enfrentando vacíos que se hacen más evidentes en cada aniversario, cumpleaños o fecha significativa.

Fotografías intactas, habitaciones sin usar y conversaciones que ya no se reproducen son algunos de los restos silenciosos de lo que fue. Para sobrevivientes y familiares, la tragedia no concluyó con la salida de los escombros ni con los funerales. Para el país, la reflexión sobre qué medidas se deben tomar para prevenir futuras tragedias permanece abierta.

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Miguel Ángel Pérez
Sobre el autor

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.

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