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Un año después del alto el fuego en Gaza: crisis humanitaria sin solución y riesgo de nueva escalada

Un año después del alto el fuego en Gaza, la reconstrucción sigue paralizada, la crisis humanitaria persiste y crece el riesgo de una nueva escalada militar según análisis de Foreign Affairs.

José Luis Cabrera

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

sábado, 10 de octubre de 20264 min de lectura
Un año después del alto el fuego en Gaza: crisis humanitaria sin solución y riesgo de nueva escalada
Un año después del alto el fuego en Gaza: crisis humanitaria sin solución y riesgo de nueva escalada

Un año después del acuerdo de alto el fuego impulsado por la administración Trump, la población de Gaza sigue atrapada en una profunda crisis humanitaria, con la reconstrucción paralizada y los ataques israelíes continuando causando víctimas, según un análisis publicado en la revista Foreign Affairs.

El plan anunciado en octubre de 2025 contemplaba el cese de hostilidades, el intercambio de rehenes y prisioneros, la entrada de ayuda humanitaria y la recuperación de servicios esenciales. Sin embargo, según el informe, buena parte de esos compromisos permanece pendiente.

Khaled Elgindy, investigador sénior del Quincy Institute for Responsible Statecraft y autor de Blind Spot: America and the Palestinians, señala que la estrategia del gobierno de Netanyahu busca hacer Gaza "inhabitable hasta el punto en que sus residentes se vean obligados a irse".

La población de Gaza, estimada en 2,2 millones de personas, permanece mayoritariamente desplazada, en condiciones precarias y con acceso insuficiente a alimentos, medicamentos, agua potable y saneamiento. Aunque la situación alimentaria ha mejorado ligeramente respecto a los períodos de hambruna anteriores, las condiciones de vida siguen siendo críticas.

Estancamiento en la implementación del acuerdo

El análisis atribuye la falta de avances no solo a dificultades operativas, sino también a discrepancias entre Israel y Hamás sobre el desarme del grupo palestino, la retirada de tropas israelíes y el establecimiento de una nueva administración para el territorio.

La segunda fase del plan, puesta en marcha en enero de 2026, incluía el despliegue de una fuerza internacional, la creación de un organismo palestino de administración tecnocrática y el desarme progresivo de Hamás, acompañado por la retirada de las fuerzas israelíes. Estas medidas debían abrir el camino a la reconstrucción.

No obstante, Israel continúa impidiendo la entrada de organismos palestinos encargados de funciones administrativas y policiales, mientras persiste el desacuerdo sobre el orden en que deben producirse el desarme y la retirada militar.

Responsabilidad de Washington y consecuencias humanitarias

El documento también atribuye responsabilidad a Washington por permitir que el proceso político se estanque y aplicar de manera desigual las obligaciones del acuerdo. Según el análisis, la administración Trump ha concedido a Israel un amplio margen de actuación, pese a las denuncias de incumplimientos del alto el fuego.

Las restricciones a la ayuda humanitaria siguen impidiendo la entrada de los 600 camiones diarios que contemplaba el acuerdo. Más del 90 % de los habitantes de Gaza están desplazados, y Israel ha ampliado el territorio bajo su control militar hasta aproximadamente el 65 % de la Franja.

Desde la entrada en vigor del alto el fuego, los ataques israelíes habrían causado más de 1.400 muertes palestinas, según las cifras recogidas en el análisis.

"La prolongación de las condiciones de precariedad podría facilitar el desplazamiento permanente de los habitantes de Gaza", advierte el informe, vinculando esta posibilidad con posiciones expresadas por integrantes del gobierno israelí.

El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, ha defendido un plan de siete años para promover lo que denomina «emigración voluntaria» de los palestinos, que incluiría trasladar a 250.000 personas durante el primer año. Por su parte, el ministro de Defensa, Israel Katz, ha defendido facilitar la emigración de los habitantes de Gaza.

El análisis también recoge declaraciones atribuidas al primer ministro Benjamín Netanyahu sobre la destrucción de viviendas y la posibilidad de que los palestinos terminen abandonando el territorio al no disponer de lugares a los que regresar.

En enero de 2025, Trump propuso que Estados Unidos asumiera el control de Gaza y trasladara a sus más de dos millones de habitantes, dentro de una iniciativa que describió como una transformación del territorio en la «Riviera de Oriente Medio». La propuesta provocó un rechazo internacional y posteriormente perdió protagonismo.

El análisis advierte que mantener la Franja en un estado de destrucción, sin una paz efectiva ni una reconstrucción duradera, podría alimentar una nueva escalada militar y agravar la inestabilidad regional.

Nikolay Mladenov, alto representante de la Junta de Paz impulsada por Trump para supervisar el plan, ha advertido que la ausencia de avances amenaza el futuro de Gaza y las posibilidades de alcanzar una solución de dos Estados.

El artículo concluye que Estados Unidos y los demás mediadores deben exigir el cumplimiento de los compromisos tanto a Israel como a Hamás para evitar un deterioro irreversible de la situación en Gaza.

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José Luis Cabrera
Sobre el autor

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

Periodista con experiencia en coberturas internacionales. Ex corresponsal en Washington D.C. y Nueva York para medios latinoamericanos.