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Tres terremotos similares, tres realidades distintas en América Latina

Tres terremotos de magnitudes similares en Venezuela, Colombia y Panamá en 2026 tuvieron impactos muy distintos debido a profundidad, ubicación y vulnerabilidad estructural.

José Luis Cabrera

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

sábado, 10 de octubre de 20263 min de lectura
Tres terremotos similares, tres realidades distintas en América Latina
Tres terremotos similares, tres realidades distintas en América Latina

Tres países latinoamericanos experimentaron terremotos de magnitudes similares en 2026, pero las consecuencias fueron muy diferentes debido a factores como la profundidad del sismo, la ubicación del epicentro, las características del terreno y la vulnerabilidad de las construcciones.

Venezuela sufrió el impacto más devastador el 24 de junio, cuando dos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 sacudieron el centro-norte del país con menos de un minuto de diferencia. Los movimientos afectaron zonas densamente pobladas, incluyendo sectores de la costa central y el área de influencia de Caracas, provocando el colapso de numerosos edificios. Los balances oficiales situaron las víctimas mortales por encima de las 5.000 personas, con miles de heridos y numerosas familias sin vivienda. La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres estimó daños físicos directos en aproximadamente 37.000 millones de dólares, aunque advirtió que se trataba de una modelación preliminar.

Colombia registró un sismo de magnitud 7.4 el 10 de agosto, con epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. A diferencia de los movimientos venezolanos, este terremoto tuvo una profundidad aproximada de 96 kilómetros, lo que atenuó las ondas sísmicas al llegar a la superficie. Aunque se reportaron daños importantes en viviendas, edificaciones e infraestructuras, la cifra de fallecidos fue de más de 300 personas, significativamente menor que en Venezuela.

Panamá fue sacudida por un terremoto de magnitud 7.7 el 9 de octubre, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, seguido de réplicas. A pesar de su potencia, el país no reportó víctimas mortales en los balances disponibles. Las autoridades indicaron al menos 27 heridos leves, alrededor de 300 evacuados y más de 400 edificaciones afectadas. El epicentro se ubicó en una zona menos poblada que las áreas afectadas en Venezuela y Colombia, con aproximadamente 43.000 personas expuestas a sacudidas severas, frente a más de un millón en los países vecinos. Además, Panamá ha implementado normativas de construcción sismorresistente, especialmente para edificios de gran altura.

Estos eventos ilustran una distinción fundamental en sismología: la magnitud mide la energía liberada, mientras que la intensidad describe los efectos en un lugar específico. Por eso, un terremoto de 7.7 no necesariamente causa más destrucción que uno de 7.2. La profundidad, la distancia al epicentro, las condiciones geológicas y, sobre todo, la vulnerabilidad de las construcciones, son factores decisivos. Edificios diseñados para resistir sismos pueden sufrir daños sin colapsar, aumentando las posibilidades de supervivencia, mientras que estructuras vulnerables se convierten en trampas mortales incluso ante movimientos moderados.

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José Luis Cabrera
Sobre el autor

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

Periodista con experiencia en coberturas internacionales. Ex corresponsal en Washington D.C. y Nueva York para medios latinoamericanos.