Seguridad

Tres horas sin explicación: la demora entre el arresto y el ingreso de Miguelito al destacamento

La familia de Miguelito denuncia que transcurrieron casi tres horas entre su arresto y su ingreso al destacamento sin explicación, pese a que el trayecto dura solo diez minutos.

Lucía Fernández

Lucía Fernández

Editora de Cultura

viernes, 24 de julio de 20264 min de lectura

El trayecto entre el lugar del arresto y el destacamento policial de La 17 en Hatillo, San Cristóbal, toma aproximadamente diez minutos en condiciones normales, incluso en hora pico, según un recorrido realizado por un periodista del periódico Acento. Sin embargo, la familia de Miguel Antonio Lucas Valenzuela, conocido como 'Miguelito', denuncia que transcurrieron casi tres horas entre su detención y su ingreso al centro de reclusión, un lapso cuyas circunstancias permanecen sin aclarar.

Según videos en poder de sus parientes, Miguelito fue arrestado alrededor de las 5:07 p.m. del miércoles 8 de julio de 2026 en Caña Bonita, Hatillo. No obstante, los registros oficiales indican que su ingreso al destacamento de La 17 se registró cerca de las 8:00 p.m. del mismo día. Wellington de los Santos Lucas, primo del joven, cuestionó públicamente: '¿Dónde estaban en ese plazo de tiempo?', y sostuvo que esa franja horaria debe formar parte de la investigación.

El padre de Miguelito, Miguel Ángel Lucas Maldonado, relató que intentó lograr la liberación de su hijo durante el fin de semana previo a su muerte, mientras recibía mensajes de personas que, según afirma, le hablaban de supuestas gestiones económicas para sacarlo del destacamento. Además, aseguró que un hombre que compartió celda con Miguelito se acercó al funeral para decirle que el joven había sido golpeado mientras permanecía detenido, aunque abandonó el lugar por temor a represalias.

La familia sostiene que, antes de ingresar al destacamento, Miguelito fue evaluado médicamente y presentaba una certificación de buen estado de salud. Sin embargo, cinco días después, cuando fue llevado a una audiencia, ya no podía sostenerse por sí mismo. Según el relato de sus familiares, tras salir del tribunal tuvo que ser trasladado en motocicleta a un hospital, donde fue grabado vomitando sangre y presentando visibles lesiones físicas.

Wellington de los Santos Lucas también cuestionó la proporcionalidad del arresto, afirmando que Miguelito trabajaba con un verifón pero no era propietario del equipo. 'Era un empleado. Si había una investigación, debían perseguir a quienes dirigían esa actividad y no cargar toda la responsabilidad sobre un trabajador', declaró.

Los familiares denuncian que, durante los seis días de detención, enfrentaron dificultades para verlo y que incluso el abogado tuvo restricciones para acceder a él. Aseguran que Miguelito logró enviar un mensaje pidiendo que hicieran todo lo posible para sacarlo porque 'no aguantaba más', pero dicen que esa información nunca llegó a tiempo a su padre. Asimismo, cuestionan que, pese al deterioro físico con el que se presentó a audiencia, regresara bajo custodia policial antes de recibir atención médica especializada.

El caso tomó un nuevo giro cuando la Fiscalía de San Cristóbal informó que la muerte obedeció a leptospirosis, descartando violaciones a los protocolos. La familia rechazó esa explicación y presentó resultados de análisis clínicos realizados por un laboratorio privado que, según afirman, descartan esa enfermedad. Sostienen que la investigación debe centrarse en posibles violaciones de derechos humanos, incluyendo presuntos maltratos, la demora en recibir asistencia médica y las circunstancias de su detención.

Felipe Lucas Andújar, alcalde de Caña Bonita, recordó haber presenciado el arresto y expresó su sorpresa por la magnitud que el caso ha adquirido a nivel nacional. Afirmó que la comunidad permanece unida exigiendo justicia. Las protestas comenzaron frente al destacamento de La 17 y posteriormente llegaron hasta la Procuraduría General de la República.

Mientras las autoridades mantienen la versión oficial sobre la causa de muerte, la familia insiste en que aún quedan demasiadas preguntas abiertas. La principal, desde el primer día, sigue siendo: ¿qué ocurrió durante las casi tres horas transcurridas entre el arresto de Miguelito y su llegada al destacamento? Hasta ahora, esa pregunta continúa sin una respuesta pública.

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Lucía Fernández
Sobre el autor

Lucía Fernández

Editora de Cultura

Crítica cultural y escritora. Especializada en arte, música y entretenimiento dominicano. Columnista con 10 años en medios nacionales.

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