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Tras la riada en Nepal, niños juegan entre donaciones mientras familias buscan reconstruir sus vidas

Tras la riada en Nepal, niños juegan entre donaciones en una escuela convertida en refugio mientras familias buscan reconstruir sus vidas y autoridades planean la rehabilitación.

José Luis Cabrera

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

martes, 1 de septiembre de 20263 min de lectura

Devighat, en el centro de Nepal, se ha convertido en un refugio temporal para unas 200 personas desplazadas por la riada que devastó comunidades cercanas hace seis días. La escuela local, ahora convertida en campamento, alberga a familias que han perdido hogares, tierras y medios de vida, dependiendo totalmente de la ayuda externa para sobrevivir.

Entre 800 y 900 personas pasan diariamente por el centro para recibir alimentos, ropa o información sobre la ayuda disponible, según explicó Ritik Mogia, uno de los responsables del campamento, a la agencia EFE. Solo el lunes se prepararon 400 comidas para el almuerzo, mientras voluntarios descargan, abren y organizan donaciones en aulas y patios.

Los niños juegan entre montañas de ropa donada, probándose camisetas demasiado grandes o escondiéndose entre pilas de prendas, mientras sus padres forman filas para recibir mantas, alimentos o documentos. Esta escena de aparente normalidad contrasta con la angustia de quienes aún buscan noticias de desaparecidos.

"Han perdido sus casas, han perdido sus tierras, han perdido sus trabajos. Lo han perdido todo. Solo les queda la vida"

Así lo expresó Krishna Rimal, profesor de 33 años y vecino de la zona, quien también busca a familiares, amigos y alumnos cuyo paradero sigue desconocido. En el campamento conviven quienes esperan noticias de los desaparecidos y quienes ya piensan en cómo reconstruir sus vidas dentro de una semana.

Saurav Rimal, presidente de la organización Karma Yog Foundation, llegó tras consultar a las autoridades locales y trajo dos camiones de suministros. Desde entonces, las donaciones han llegado de todo Nepal y del extranjero, permitiendo cubrir necesidades urgentes como alimentos, mantas y artículos de higiene.

Sin embargo, seis días después del desastre, la preocupación principal ha cambiado: ¿dónde vivirá esta gente? Según Rimal, ahora es necesario planificar la rehabilitación, incluyendo refugios temporales y soluciones a medio plazo, mientras el campamento mantiene su funcionamiento con desayuno, almuerzo y merienda, actividades organizadas por scouts y apoyo psicosocial.

Mientras tanto, voluntarios de la Nepal Scout Volunteer Force, como Rajesh Thapa de 23 años, entran en viviendas cubiertas de barro para recuperar documentos, joyas o escrituras que puedan ser devueltas a sus dueños. En ese proceso, a veces encuentran también restos humanos o animales.

En medio de esta dualidad —la búsqueda de desaparecidos y el esfuerzo por atender a los sobrevivientes—, los niños continúan jugando en los jardines de la escuela, a pocos metros de donde se leen nombres en listas de distribución y donde un adulto levanta la mano al oír el suyo para recibir su ración del día.

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Sobre el autor

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

Periodista con experiencia en coberturas internacionales. Ex corresponsal en Washington D.C. y Nueva York para medios latinoamericanos.

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