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Terremotos en Colombia y Venezuela: similar magnitud, distinto origen tectónico

Terremotos de magnitud similar en Colombia y Venezuela revelan diferencias clave en profundidad y mecanismo tectónico, explicando su distinto comportamiento pese a comparable energía liberada.

José Luis Cabrera

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

lunes, 10 de agosto de 20263 min de lectura

Dos sismos de magnitud similar pero distinto origen tectónico sacudieron Colombia y Venezuela en junio y agosto de 2024, respectivamente, generando interés científico por sus diferencias en profundidad y mecanismo de ruptura, pese a su comparable energía liberada.

El terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto en el occidente de Colombia tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, a una profundidad de aproximadamente 107 kilómetros, según datos del USGS. Este evento se vinculó a la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Suramericana, un proceso tectónico de fondo que acumula esfuerzos durante largos períodos y cuya ruptura súbita generó el sismo.

En contraste, el norte de Venezuela experimentó un doblete sísmico el 24 de junio, con dos rupturas independientes de magnitud 7,2 y 7,5 separadas por apenas 39 segundos, ambas ocurridas a poca profundidad: 21,9 y 10 kilómetros, respectivamente. El USGS clasificó estos eventos como terremotos independientes dentro de una misma secuencia, destacando que el segundo fue incluso más intenso que el primero.

La diferencia en profundidad resultó clave para entender el comportamiento de cada sismo. Mientras el terremoto colombiano, al ocurrir a mayor profundidad, permitió que su energía se disipara antes de alcanzar la superficie, los sismos venezolanos, por su cercanía a la corteza terrestre, generaron movimientos más intensos cerca de la zona poblada, aumentando su potencial destructivo pese a una magnitud apenas superior.

El mecanismo de ruptura también diverge: en Venezuela, los sismos se produjeron en el límite entre las placas del Caribe y Sudamérica, correspondiendo a un sistema de fallas de deslizamiento horizontal (transcurrente), donde los bloques de la corteza se desplazan lateralmente. Este entorno tectónico incluye estructuras como las fallas de Boconó, San Sebastián y El Pilar.

Aunque ambos países se encuentran en zonas de alta actividad sísmica debido a la interacción de placas tectónicas —Colombia con las placas de Nazca, Sudamérica y Caribe, y Venezuela con el límite Caribe-Sudamérica—, los eventos no respondieron a la misma falla ni al mismo proceso dinámico. La magnitud por sí sola no determina el impacto: factores como profundidad, tipo de falla, distancia a zonas urbanas, características del suelo y vulnerabilidad de las construcciones son determinantes en la manifestación de la energía liberada.

Los organismos sismológicos coinciden en que ninguno de estos episodios puede entenderse como un fenómeno aislado, sino como parte de la compleja dinámica tectónica del norte de Sudamérica. Las profundidades reportadas pueden variar ligeramente entre agencias debido a ajustes en los modelos de análisis, pero la tendencia general es clara y respaldada por múltiples fuentes.

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José Luis Cabrera
Sobre el autor

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

Periodista con experiencia en coberturas internacionales. Ex corresponsal en Washington D.C. y Nueva York para medios latinoamericanos.

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