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Sylvester Stallone revela su lucha contra la bulimia y el uso de esteroides para lograr su físico icónico

Sylvester Stallone confesó que llegó al 2,6% de grasa corporal durante Rocky III, desarrolló bulimia y usó esteroides en ciclos de seis semanas para mantener su físico extremo.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

domingo, 27 de septiembre de 20262 min de lectura
Sylvester Stallone revela su lucha contra la bulimia y el uso de esteroides para lograr su físico icónico
Sylvester Stallone revela su lucha contra la bulimia y el uso de esteroides para lograr su físico icónico

Sylvester Stallone, el icónico actor de acción conocido por interpretar a Rocky Balboa y John Rambo, confesó en una entrevista íntima con The New York Times que durante décadas sufrió de trastornos alimenticios y dependió de esteroides para mantener un físico considerado inalcanzable de forma natural.

Durante el rodaje de Rocky III, Stallone llegó a reducir su grasa corporal al 2,6 por ciento, un nivel extremadamente peligroso que lo llevó a desarrollar bulimia. "Mi cuerpo era mi armadura, se convirtió en una obsesión", declaró el actor de 80 años. "Llegué al punto en que me volví bulímico. No podía retener nada. No quería mantenerlo porque me obsesioné con esa forma física".

El uso metódico de esteroides fue parte central de su régimen: "Era algo realmente grave. Y nadie lo logra sin aditivos ni drogas, punto". Stallone explicó que seguía ciclos de seis semanas con esteroides y seis semanas sin, una práctica común en el mundo del culturismo pero altamente riesgosa para la salud a largo plazo.

El precio físico y emocional fue alto. Solo encontró alivio al interpretar a un sheriff obeso y parcialmente sordo en Cop Land (1997), papel que le permitió, por primera vez en años, alejarse de la tiranía del gimnasio. "Luego las cosas se torcieron y simplemente caí en desgracia con Hollywood. Pero sí, he maltratado mi cuerpo", admitió con sinceridad.

El origen de su obsesión por el físico se remonta a su infancia. Nacido tras un parto traumático que le provocó parálisis facial y un ceceo permanente, Stallone creció en un hogar marcado por el maltrato físico y psicológico de sus padres. "Mi madre nunca me abrazó, jamás. ¿Besos? Olvídalo. Y mi padre no era mejor", relató. Describió un entorno de explosiones de ira seguidas de silencio absoluto, donde aprendió a esquivar los golpes de su padre, quien tenía "manos enormes".

Estas experiencias tempranas forjaron una necesidad compulsiva de blindarse físicamente como forma de protección emocional. Stallone admittedió que omitió muchos de estos episodios violentos de sus memorias, The Steps, porque no quería inspirar lástima: "No incluí muchas cosas en el libro porque no quería que me compadecieran, pero era una locura".

Hoy, sus revelaciones ofrecen una mirada cruda y humana detrás del mito del héroe invencible, destacando los peligros de los estándares de belleza irreales y el costo oculto de la fama en la industria del entretenimiento.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.