Salud

Supervivencia del cáncer infantil: el lugar de nacimiento sigue determinando el destino

La supervivencia del cáncer infantil varía drásticamente según el país: más del 80% en naciones de altos ingresos y menos del 30% en muchos de bajos y medianos ingresos, según la OMS.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

viernes, 4 de septiembre de 20263 min de lectura
Supervivencia del cáncer infantil: el lugar de nacimiento sigue determinando el destino
Supervivencia del cáncer infantil: el lugar de nacimiento sigue determinando el destino

Cada año, aproximadamente 400.000 niños y adolescentes de entre 0 y 19 años son diagnosticados con cáncer en todo el mundo, según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta cifra pone de relieve la magnitud de un problema de salud global que, pese a los avances médicos, sigue mostrando profundas desigualdades según el contexto socioeconómico y geográfico.

La brecha en las tasas de supervivencia es marcada: mientras que en los países de altos ingresos más del 80 % de los pacientes pediátricos con cáncer logra superar la enfermedad, en muchos países de ingresos bajos y medianos esa cifra cae por debajo del 30 %. Esta disparidad no se explica únicamente por la biología del tumor, sino por factores estructurales que limitan el acceso oportuno y equitativo a la atención médica.

Entre los diagnósticos más frecuentes en población infantil se encuentran las leucemias, los tumores cerebrales, los linfomas y diversos tumores sólidos. Los avances de las últimas décadas han transformado el pronóstico, gracias a una mejor comprensión de la biología y las características moleculares de los cánceres pediátricos, lo que permite una clasificación más precisa del riesgo y el uso de terapias dirigidas.

La inmunoterapia, particularmente las células CAR-T, ha demostrado respuestas significativas en niños con leucemias refractarias o recaídas que no responden a los tratamientos convencionales. Asimismo, se avanza en la deintensificación terapéutica: identificar qué pacientes pueden recibir tratamientos menos agresivos sin comprometer la curación, con el objetivo de reducir las secuelas a largo plazo.

La radioterapia sigue siendo un pilar en el tratamiento de ciertos cánceres infantiles, como tumores cerebrales, sarcomas, linfomas y neuroblastomas. La doctora Jazmín García, radiooncóloga del Centro de Radioterapia Integral (RADONIC), enfatiza que al irradiar a un niño no se trata solo de controlar el tumor en el presente, sino de preservar su calidad de vida durante las décadas posteriores al tratamiento.

"Cuando irradiamos a un niño no pensamos solamente en controlar el tumor hoy. Pensamos en las décadas de vida que tendrá después del tratamiento"

En este contexto, la protonterapia representa una opción valiosa para pacientes cuidadosamente seleccionados, ya que permite reducir la dosis de radiación que reciben los tejidos sanos circundantes, un beneficio particularmente relevante en edades tempranas debido a la mayor sensibilidad de los tejidos en desarrollo y el riesgo de efectos tardíos.

Superar el cáncer infantil no significa el fin del seguimiento médico. Los sobrevivientes requieren vigilancia a largo plazo, ya que algunos efectos de la quimioterapia, cirugía o radioterapia pueden manifestarse años después, afectando sistemas hormonales, cardiovasculares, neurocognitivos o reproductivos, e incluso aumentando el riesgo de desarrollar un segundo cáncer.

Con el objetivo de reducir estas inequidades, la OMS lanzó la Iniciativa Mundial contra el Cáncer Infantil, con la meta de alcanzar al menos un 60 % de supervivencia global para 2030. Para lograrlo, se destaca que no basta con nuevos fármacos o tecnologías: es esencial garantizar diagnóstico oportuno, acceso equitativo a tratamientos esenciales y sistemas de salud capaces de brindar acompañamiento integral a pacientes y sus familias durante todo el proceso.

El lazo dorado, símbolo de conciencia sobre el cáncer infantil, representa esperanza, pero también recuerda un desafío pendiente: que el lugar donde nace un niño no determine su posibilidad de curarse y continuar con su vida.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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