Educación

Secuencias modulares y pedagogía afectiva para reducir desigualdades educativas

Las secuencias modulares combinadas con el Virgilioamaramorismo Pedagógico proponen una educación más flexible, humana y justa para contextos educativos desiguales.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

domingo, 16 de agosto de 20262 min de lectura

La educación en República Dominicana y el Caribe enfrenta desigualdades estructurales entre contextos urbanos, rurales y multigrado, lo que dificulta la aplicación uniforme de modelos curriculares tradicionales. Ante este desafío, las secuencias modulares emergen como una herramienta pedagógica flexible y contextualizada capaz de adaptar los aprendizajes a la diversidad territorial y las necesidades específicas de cada aula.

Las aulas rurales suelen presentar carencias críticas en recursos tecnológicos, materiales didácticos actualizados y personal docente suficiente, mientras que, aunque las urbanas tienen mayor acceso, enfrentan problemas como la sobrepoblación y la fragmentación afectiva del aprendizaje. Estas desigualdades limitan la pertinencia de políticas educativas diseñadas sin considerar las particularidades de cada entorno.

La modularidad como respuesta flexible y justa

Según la Secretaría de Educación Pública, las secuencias modulares pueden desarrollarse en un orden flexible, pensando en el grupo y el contexto particular, lo que permite al docente organizar módulos articulados que se adapten a distintos grados, ritmos y recursos. Este enfoque se alinea con el principio de justicia didáctica, especialmente en escuelas multigrado y rurales, donde los modelos lineales resultan poco pertinentes.

Un estudio de Vázquez & Castro (2021) señala que en varios países latinoamericanos, incluida la realidad caribeña, la política educativa es escasamente pertinente en materia curricular, materiales y formación docente, lo que amplía la brecha entre diseño y práctica.

Integración con el Virgilioamaramorismo Pedagógico

El artículo propone integrar las secuencias modulares con el Virgilioamaramorismo Pedagógico, un enfoque humanista que reorienta la enseñanza hacia la ternura, la equidad y la justicia educativa. Esta combinación transforma la modularidad en una estructura de ternura organizada, donde cada módulo atiende no solo lo cognitivo, sino también las dimensiones emocional y social del aprendizaje.

Según Díaz-Barriga (2013), la secuencia didáctica debe tener coherencia interna, con un inicio (activación de saberes), un desarrollo (proceso cognitivo y social) y un cierre (síntesis o transferencia), priorizando el sentido sobre la uniformidad externa. El Virgilioamaramorismo complementa esto al proponer que cada módulo sea un espacio de cuidado emocional, donde el conocimiento se vincule con la empatía, la escucha activa y la reciprocidad, curando la fragmentación entre razón y emoción.

De esta manera, la pedagogía modular-amaramorista reorganiza la didáctica como una experiencia de comunión, en la que aprender y amar se entrelazan como actos de conciencia, contribuyendo a un aprendizaje más humano, sensible y pertinente con el entorno.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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