Salud

Saneamiento en República Dominicana: brechas rurales y urbanas persisten pese a avances

Brechas en saneamiento persisten en República Dominicana, especialmente en zonas rurales y hogares pobres, pese al 91% de cobertura nacional de inodoros según la ONE.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

miércoles, 15 de julio de 20263 min de lectura

El saneamiento sigue siendo una deuda pendiente para miles de familias dominicanas, especialmente en zonas rurales y de bajos ingresos, donde el acceso a instalaciones adecuadas aún representa un desafío diario. Aunque la cobertura nacional de inodoros alcanza el 91 % según la Oficina Nacional de Estadística (ONE), las disparidades entre áreas urbanas y rurales revelan una realidad más compleja.

En zonas urbanas, el 95.4 % de los hogares dispone de inodoro, frente al 79.1 % en zonas rurales, donde el uso de letrinas llega al 16.7 % y otras instalaciones precarias o nulas representan el 4.2 %. Estas brechas se agravan en regiones específicas: el Cibao Noroeste muestra que solo el 73.8 % de los hogares tiene inodoro, mientras que el 24.7 % depende de letrinas, posicionándose como la segunda región con mayor proporción de letrinas del país, solo detrás de Enriquillo (27.1 %).

La calidad del saneamiento también varía según el nivel económico. Entre los hogares del quintil más pobre, el 86.9 % cuenta con saneamiento mejorado, frente al 98.9 % en el quintil de mayores ingresos. Esto significa que más de uno de cada diez hogares pobres aún utiliza instalaciones no mejoradas, lo que aumenta riesgos sanitarios y ambientales.

Según la médica Franniris Campos, la falta de saneamiento adecuado favorece la proliferación de vectores como mosquitos, incrementando la transmisión de enfermedades como dengue, chikungunya y zika. Además, más de la mitad de las 20 principales causas de consulta externa en el país están relacionadas con enfermedades de origen hídrico, y los padecimientos gastrointestinales representaron el 1.8 % de las hospitalizaciones en el Servicio Nacional de Salud (SNS) durante enero-junio de este año, equivalente a 4,123 casos.

Iniciativas como el programa “Una solución limpia a un problema sucio”, implementado por Hábitat para la Humanidad República Dominicana con el apoyo de BID Lab, han buscado cerrar estas brechas. Con un presupuesto total de US$ 600,000 — financiado mediante cooperación técnica no reembolsable y donaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) — el proyecto ha proporcionado baños dignos, conexión a agua potable y alcantarillado a familias vulnerables.

Adriana Guzmán de Estrada, residente de Montecristi, fue una de las beneficiarias. Tras años de usar un baño improvisado fuera de su vivienda, accedió a un préstamo y microcrédito para construir un baño interno y conectar su hogar a los servicios de agua y saneamiento mediante el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa).

Cerca del 80 % de los beneficiarios fueron madres solteras con hijos, seguidas por adultos mayores y otros hogares en situación de vulnerabilidad. El enfoque en mujeres responde al impacto desproporcionado que la falta de saneamiento tiene en su seguridad, autonomía y uso del tiempo, tal como señala ONU Mujeres.

Aunque se han logrado avances, el acceso universal a saneamiento seguro sigue siendo un desafío estructural que requiere inversiones sostenibles, políticas focalizadas y participación comunitaria para garantizar el derecho a condiciones de vida dignas y saludables en todo el territorio nacional.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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