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San Cristóbal: Tres años después de la explosión, el dolor persiste pese a la reconstrucción

Tres años después de la explosión en San Cristóbal que dejó 38 muertos y 59 heridos, la zona muestra recuperación física pero persisten el dolor, las pérdidas económicas y las preguntas sin respuesta entre sobrevivientes y comerciantes.

Lucía Fernández

Lucía Fernández

Editora de Cultura

viernes, 14 de agosto de 20263 min de lectura

Tres años después de la explosión que devastó el centro de San Cristóbal, la zona afectada muestra señales de reactivación comercial y vial, pero las heridas emocionales y económicas persisten entre sobrevivientes, familiares de víctimas y comerciantes.

El 14 de agosto de 2023, una fuerte detonación estremeció el antiguo Mercado Viejo, en la intersección de las calles Padre Ayala y Francisco J. Peynado, una de las áreas más concurridas de la ciudad. La onda expansiva destruyó nueve edificaciones, provocó incendios y causó daños en viviendas, vehículos y establecimientos cercanos.

Según el balance oficial, el siniestro dejó un saldo de 38 personas fallecidas y alrededor de 59 heridas, muchas de ellas con quemaduras, amputaciones y traumatismos. La magnitud del evento complicó las labores de búsqueda, rescate e identificación de restos humanos, prolongando el sufrimiento de algunas familias que esperaron meses para obtener información sobre sus seres queridos.

Rosanna Castillo, quien salió de la zona minutos antes de la explosión, relata que aún debe prepararse emocionalmente para transitar por el lugar: “Créame que cuando me parqueo aquí me duele el alma de recordar esa situación. He pasado por aquí más de cuatro veces, porque lo pienso mucho para entrar. Es que cuando entro a este lugar, esos recuerdos siempre vienen a mí y me da mucha tristeza”.

Guarionex Castillo, propietario de una cafetería cercana, recordó que parte de una edificación cayó sobre su negocio, dañando el techo y las paredes. Aunque logró reabrir, asegura que las ventas no han recuperado su nivel anterior: “Todavía nosotros no nos sentimos bien, porque la pérdida que hubo ahí nos ha afectado. Las ventas del negocio están por mitad todavía. No ha habido aumento. De ahí para allá, las ventas han sido por mitad y, a veces, menos de la mitad”.

El Gobierno respondió con múltiples modalidades de asistencia. Los familiares de las víctimas mortales recibieron un pago inicial de RD$50,000 y aportes mensuales de RD$20,000 hasta diciembre de 2023. Las personas heridas recibieron contribuciones adicionales según su condición médica.

En cuanto a los daños materiales, la Dirección General de Proyectos Estratégicos y Especiales de la Presidencia (Propeep) y el Ministerio de la Vivienda y Edificaciones (Mived) intervinieron en 70 comercios y 12 viviendas. También se gestionó apoyo con compañías aseguradoras y entidades financieras públicas para negocios sin seguro.

A través del programa Supérate, se implementó el Bono de Emergencia, con transferencias de RD$20,000 durante tres a cinco meses. Los registros indican que 440 familias fueron beneficiadas en septiembre de 2023 y 215 hogares en diciembre del mismo año, priorizando a familiares de fallecidos, heridos, hogares afectados y empleados de la zona cero.

No obstante, varios comerciantes aseguran que la ayuda recibida fue insuficiente. El propietario de una barbería conocido como “el Fiscal” afirmó que recibió RD$50,000, pero tuvo que invertir más del doble para reconstruir su establecimiento, y que aún enfrenta dificultades para recuperar su clientela.

La reapertura de los establecimientos no significó una recuperación inmediata. Muchos permanecieron cerrados durante semanas o meses mientras sus dueños reparaban estructuras, equipos y mercancías, asumiendo además pérdidas por días sin trabajar y reducción en el flujo de clientes.

Aunque el tránsito vehicular y peatonal ha vuelto a la calle Padre Ayala, y se construye actualmente un estacionamiento en el área afectada, el retorno a la normalidad física no ha borrado el impacto emocional y económico de la tragedia. Para muchos, regresar al lugar sigue siendo un acto de confrontación con el dolor, la ausencia y la justicia pendiente.

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Sobre el autor

Lucía Fernández

Editora de Cultura

Crítica cultural y escritora. Especializada en arte, música y entretenimiento dominicano. Columnista con 10 años en medios nacionales.

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