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Resident Evil: Noche Cero llega al cine para redefinir el survival horror

Resident Evil: Noche Cero llega al cine con un enfoque vulnerable y tenso, alejándose del acción para retomar el terror de supervivencia auténtico.

Carmen Rodríguez

Carmen Rodríguez

Editora en Jefe

domingo, 20 de septiembre de 20263 min de lectura

Resident Evil: Noche Cero llega a las salas de cine con el objetivo de redefinir el subgénero del survival horror, alejándose del enfoque de acción visto en entregas anteriores protagonizadas por Milla Jovovich. Dirigida por Zach Cregger y coescrita junto a Shay Hatten, la película se centra en una narrativa más íntima y vulnerable, priorizando la tensión psicológica sobre el espectáculo bélico.

Austin Abrams interpreta a Bryan Hodukavich, un mensajero médico que recibe la tarea de entregar un misterioso paquete al Hospital General de Raccoon City durante una intensa tormenta de nieve. Su viaje se complica al enterarse de que su novia, Michelle (voz de Sara Paxton), está embarazada, una noticia que lo llena de inquietud y duda sobre su capacidad para asumir responsabilidades.

El giro ocurre cuando Bryan atropella accidentalmente a una mujer en la carretera, quien resulta ser una infectada imposible de matar. A partir de ese momento, la película se adentra en el terror de supervivencia, incorporando elementos de body horror y gore, con mutaciones que se alejan del zombie tradicional para acercarse a las alteraciones causadas por el parásito Las Plagas, conocido por su aparición en los videojuegos de la saga.

Cregger, cuyas obras anteriores como Weapons y Barbarian ya demostraron su habilidad para generar tensión a través de la vulnerabilidad humana, aplica aquí un enfoque similar: Bryan carece de entrenamiento militar, maneja las armas con torpeza y reacciona principalmente por pánico, lo que lo acerca más a un ciudadano común que a un héroe de acción, similar en esencia a personajes como Ethan Winters de los videojuegos recientes.

La película decide no incluir a personajes clásicos como Leon S. Kennedy, Claire Redfield o Jill Valentine, optando por una historia paralela a los primeros juegos de la franquicia. Para traducir la experiencia interactiva al cine, se utilizan planos de seguimiento sobre el hombro, una técnica distintiva de Resident Evil 4, combinados con secuencias en primera persona que aumentan la inmersión.

La estructura del film replica mecánicas de los videojuegos: escasez crítica de munición, necesidad de disparar a candados para avanzar y uso de objetos icónicos como hierbas curativas, aerosoles de primeros auxilios y máquinas de escribir. Durante su huida por granjas abandonadas y alcantarillas, Bryan interactúa con otros supervivientes, incluyendo a Maxine (Kali Reis, policía), Carl (Zach Cherry, científico) y Paul (Paul Walter Hauser, empleado de la Corporación Umbrella, responsable de la catástrofe biológica).

Según la crítica, las interacciones entre personajes añaden toques de humor negro que contrastan con la violencia gráfica, enriqueciendo el tono de la película sin restarle seriedad al terror que busca transmitir.

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Carmen Rodríguez
Sobre el autor

Carmen Rodríguez

Editora en Jefe

Periodista con más de 15 años de experiencia en medios dominicanos. Especializada en política y asuntos gubernamentales. Graduada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.