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René Fortunato: el cineasta que rescató la memoria histórica dominicana

René Fortunato, cineasta dominicano, dedicó su vida a rescatar la memoria histórica mediante documentales, investigación archivística y diseño gráfico con propósito ético.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

sábado, 18 de julio de 20263 min de lectura

René Antonio Fortunato Gassó, reconocido cineasta, documentalista e investigador dominicano, fue recordado el 18 de julio de 2024 al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento físico. Su obra dejó una huella indeleble en la preservación y difusión de la historia social y política de la República Dominicana.

Fortunato no se limitó a filmar el pasado, sino que lo investigó, documentó, editó y lo devolvió al país como conciencia audiovisual. A través de sus documentales, la historia dejó de ser una abstracción escolar para adquirir rostro, voz, gesto y contexto, abordando temas como el miedo, la violencia, el poder y la dignidad durante épocas clave del siglo XX.

Filmografía comprometida con la verdad histórica

Su filmografía constituye una de las indagaciones audiovisuales más persistentes sobre la historia contemporánea dominicana. Entre sus obras fundamentales destacan: Abril: La trinchera del honor, la trilogía Trujillo: El poder del jefe, Balaguer: La herencia del tirano y Balaguer: La violencia del poder, Bosch: Presidente en la frontera imperial, Caamaño: Militar a Guerrillero, El laberinto de la injusticia y El triunfo de la democracia, este último presentado en premiere el 30 de junio de 2025 en la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito.

Estos documentales no solo registraron hechos, sino que reconstruyeron procesos históricos con rigor investigativo, utilizando archivos rescatados, testimonios y material fílmico que de otro modo se habría perdido por el olvido, la humedad o el descuido institucional.

Colaboración en diseño gráfico y edición como extensión de su misión

El autor de esta nota colaboró estrechamente con Fortunato desde el ámbito del diseño gráfico, creando carteles y materiales promocionales para gran parte de su filmografía, incluyendo los tres entregas de El poder del jefe y los trabajos relacionados con La herencia del tirano. Para Fortunato, el diseño no era meramente decorativo: cada cartel debía ser la primera síntesis simbólica de una investigación histórica, cargada de tensión moral y capaz de confrontar al espectador con el poder y la memoria.

Esta colaboración se extendió a otros formatos, como el diseño de la cubierta del documental CAIMONI: Imágenes del pasado (1997), producido y dirigido por Fortunato, que rescató fragmentos de transmisiones de La Voz Dominicana con artistas nacionales e internacionales de los años cincuenta, distribuido en formato VHS. También se diseñó la portada del libro Caamaño: la última esperanza armada de Manuel Matos Moquete (2000), publicado por Videocine Palau dentro de la colección Documentos de historia contemporánea, donde Fortunato ejerció un rol editorial alineado con su visión de rescatar y organizar testimonios como acto de memoria.

En el prólogo de dicho libro, reproducido por el periódico El Caribe, Fortunato escribió: “Ni arrepentimiento cristiano, ni autocrítica marxista, sino catarsis griega”, una frase que resume su enfoque histórico: no como consigna vacía, sino como proceso profundo de confrontación y verdad.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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