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Reflexiones en Cusco: entre protestas políticas y la figura del Gigante Inca

Un periodista relata su experiencia en Cusco entre protestas políticas y su fascinación por la fotografía histórica del Gigante del Cusco, figura que le inspira reflexiones sobre resistencia y identidad andina.

Francisco Herrera

Francisco Herrera

Reportero de Investigación

domingo, 26 de julio de 20263 min de lectura

El periodista se encuentra en su sexto día en Cusco, una ciudad marcada por protestas políticas tras el supuesto golpe de estado al presidente Rafael Castillo. El ambiente está cargado de tensión, con incendios políticos que afectan la normalidad y generan incertidumbre sobre el futuro inmediato del país.

Las calles del centro histórico presentan escenas de confrontación: escombros, vallas de neumáticos y montículos de rocas bloquean avenidas, obligando a los transeúntes a sortear obstáculos. La falta de acuerdos políticos a corto plazo mantiene la ciudad en un estado de alerta constante.

En medio de este contexto, el narrador describe su rutina matutina: el frío y la lluvia dificultan el aseo personal, ya que el baño del apartamento se encuentra en el pasillo. Tras un rápido aseo, regresa al interior, donde llama la atención una fotografía enmarcada del Gigante del Cusco, datada en 1925.

La imagen muestra a un hombre quechua de estatura imponente, con la cabeza descubierta y un poncho a rayas sobre los hombros. Viste pantalones de lana raídos hasta las rodillas, una camisa del mismo material y alpargatas usadas. En su mano izquierda sostiene un gorro. A su lado, un hombre de baja estatura con traje y corbata mira hacia arriba, como si estuviera en primera fila de un espectáculo.

El Gigante del Cusco es identificado como un campesino, cuya expresión facial se describe como una 'joya fina tallada como si fuera una deidad ancestral'. Esta representación evoca al periodista figuras mitológicas como Polifemo, Perseo, Goliat y David, estableciendo paralelos entre el gigante andino y arquetipos universales de fuerza y resistencia.

Inspirado por la imagen, el periodista sale del apartamento en busca de un espacio tranquilo para escribir. Tras recorrer las calles empedradas del centro histórico, llega a una plazoleta alejada del bullicio, ubicada en lo que describe como 'el extremo de la cola del puma', referencia a la simbología urbana del Cusco como cuerpo de animal.

El lugar cuenta con siete escalones amplios, bancos de hierro y sombra proporcionada por árboles. Allí, tras comprar un café en un local de jóvenes emprendedores, se sienta a escribir en su cuaderno. El entorno le permite concentrarse, aclarar sus ideas y narrar sin distracciones, pese a la presencia ocasional de paseantes.

Reflexiona sobre la identidad del Cusco: una ciudad diseñada con la cabeza, el estómago y las patas de un animal, cuyo legado como centro del Imperio Inca se refleja en su arquitectura y simbolismo ancestral. Reconoce que, aunque la ciudad invita a la introspección, también puede atrapar al visitante en un laberinto de preguntas sin respuesta.

Finalmente, concluye que la fuerza del Gigante del Cusco no radica en su tamaño físico, sino en su capacidad de generar inquietud y reflexión. Para él, esa figura representa una conexión con la resistencia andina y una inspiración para escribir con libertad, como si estuviera viendo una película y narrando desde el rol de espectador comprometido con la palabra.

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Francisco Herrera
Sobre el autor

Francisco Herrera

Reportero de Investigación

Periodista investigativo con enfoque en transparencia gubernamental y casos de corrupción. Premio Nacional de Periodismo 2022.

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