Racismo y blanqueamiento en el Mundial 2026: el legado colonial de Argentina
El Mundial 2026 expuso el racismo contra Mbappé y revivió el debate sobre el blanqueamiento en Argentina, un proyecto colonial que buscó construir una nación europea a costa de indígenas y afrodescendientes.
Francisco Herrera
Reportero de Investigación
El Mundial de la FIFA 2026 se convirtió en un escenario donde resurgieron debates históricos sobre racismo, identidad y blanqueamiento en América Latina, particularmente en torno a la figura de Kylian Mbappé y las políticas nacionales que aún reflejan ideologías coloniales.
Durante el torneo, el delantero francés fue objeto de insultos racistas, incluyendo declaraciones de la senadora paraguaya Celeste Amarilla, quien lo describió como un "colonizado camerunés que se hace pasar por francés". Estos episodios, sumados a tensiones con hinchas y jugadores argentinos, reactivaron una discusión de fondo: ¿por qué Argentina sigue imaginándose como una nación esencialmente europea?
Orígenes históricos del blanqueamiento en Argentina
La respuesta no es casual ni reciente. En el Congreso de Tucumán de 1816, durante la declaración de la Independencia, coexistían proyectos políticos encontrados. Mientras Manuel Belgrano, apoyado por José de San Martín y Martín Miguel de Güemes, propuso una monarquía constitucional con un descendiente de los incas (conocido como el Plan Inca), la élite porteña impuso una visión que identificaba el progreso con la europeización.
Ese rumbo se consolidó a lo largo del siglo XIX mediante dos obras fundamentales: Facundo (1845) de Domingo Faustino Sarmiento, que erigió la dicotomía "civilización y barbarie" como eje del pensamiento nacional, y las ideas de Juan Bautista Alberdi, cuyo lema "gobernar es poblar" promovió la inmigración europea como herramienta para transformar la demografía.
Políticas de blanqueamiento y su impacto territorial y demográfico
El proyecto de blanqueamiento se tradujo en acciones concretas. La Conquista del Desierto (1878-1885), liderada por Julio Argentino Roca, fue presentada como una misión civilizadora sobre territorios considerados "vacíos", pero resultó en la muerte y desplazamiento de pueblos mapuches, tehuelches y ranqueles, incorporando cerca de 15 millones de hectáreas luego entregadas a grandes propietarios.
Esta campaña fue complementada por la Ley de Inmigración y Colonización de 1876, que facilitó la llegada de más de 6,6 millones de inmigrantes entre 1857 y 1940, principalmente italianos y españoles. Para 1914, casi el 30% de la población argentina era nacida en el extranjero, y en Buenos Aires, el 80% era inmigrante o hijo de inmigrantes.
Paralelamente, se construyó una memoria selectiva que invisibilizó la presencia histórica de afroargentinos e indígenas. A finales del siglo XVIII, los afroargentinos representaban entre el 25% y el 30% de la población de Buenos Aires, con participación clave en la economía colonial y las guerras de independencia. Sin embargo, el mestizaje, las epidemias y la eliminación de su presencia del relato oficial contribuyeron a su desaparición simbólica.
Un patrón regional con variantes nacionales
Argentina no fue el único país en seguir este camino, aunque sí uno de los más extremos. Uruguay cultivó la imagen de "la Suiza de América", mientras que Paraguay, tras la Guerra de la Triple Alianza, promovió la inmigración europea como vía de "regeneración nacional" —una lógica que persiste en declaraciones como las de la senadora Amarilla.
En contraste, Brasil recibió cerca de 4,9 millones de africanos esclavizados, casi el 40% de la trata transatlántica. Tras la abolición de 1888, intelectuales como João Batista de Lacerda defendieron que el mestizaje más la inmigración europea "blanquearía" a la población en pocas generaciones. Aunque políticas como el decreto de 1890 restringieron la inmigración africana y asiática y fomentaron la europea, hoy los brasileños negros y mestizos son mayoría, lo que muestra los límites del proyecto blanqueador incluso en su mayor laboratorio.
El Mundial 2026, más allá de los goles y las emociones deportivas, dejó al descubierto que las heridas del colonialismo siguen abiertas en la forma en que las naciones se imaginan a sí mismas y a los otros.
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Francisco Herrera
Reportero de Investigación
Periodista investigativo con enfoque en transparencia gubernamental y casos de corrupción. Premio Nacional de Periodismo 2022.
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