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Puerto Plata: turismo, historia y tradición en el corazón del norte dominicano

Puerto Plata combina turismo, historia y tradición: desde su museo de ámbar y el legado minero hasta el cultivo del tabaco y la memoria de Gregorio Luperón, un destino que cuenta la historia de República Dominicana.

José Luis Cabrera

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

domingo, 30 de agosto de 20264 min de lectura
Puerto Plata: turismo, historia y tradición en el corazón del norte dominicano
Puerto Plata: turismo, historia y tradición en el corazón del norte dominicano

Puerto Plata, fundada en 1877, se ha consolidado como uno de los destinos turísticos más importantes de América Latina, destacando no solo por sus playas y atractivos naturales, sino también por su profundo legado histórico y cultural.

Entre sus tesoros más representativos se encuentra el ámbar dominicano, una resina fosilizada que ha formado parte del desarrollo económico y cultural de la provincia durante décadas. En el Museo del Ámbar, ubicado en el centro histórico de la ciudad, se exhibe una colección reunida en 1982 por la pareja de italianos Costa Perelló, quienes ese mismo año abrieron el primer museo de ámbar en República Dominicana.

El museo funciona en una antigua edificación que perteneció a la familia Benz, de origen alemán y vinculada históricamente a la producción y exportación de azúcar de caña. La propiedad permaneció en manos de los Costa Perelló hasta 2018, cuando pasó a la familia León Herbert, vinculada a la tercera generación del legado de León Jimenes.

Durante el recorrido, los guías explican que el ámbar no es una piedra, sino una resina vegetal que puede tardar entre dos y diez millones de años en fosilizarse. Aunque no es exclusivo de República Dominicana —se encuentran ejemplares de México, Polonia, África y Australia—, el ámbar dominicano se distingue por su transparencia y la riqueza de inclusiones que conserva.

Estas inclusiones —hojas, ramas, flores e insectos atrapados en la resina líquida— se convierten en un registro natural de millones de años. Entre las piezas más destacadas está el ámbar azul, considerado el más raro y, hasta el momento, exclusivo del país. Su tonalidad azul no es visible a simple vista, sino que se revela bajo luz solar o de alta intensidad, mostrando un tono oceánico.

El color del ámbar no siempre indica su antigüedad; tonalidades como verde, rojo, negro u opaco pueden resultar de reacciones químicas con el entorno. Para las piezas más oscuras, el museo utiliza iluminación posterior para revelar las inclusiones ocultas.

El museo también conecta esta historia con la actividad minera detrás del ámbar: la extracción se realiza manualmente, con jornadas de entre 8 y 14 horas, sin salario fijo, ya que los mineros reciben pago según las piezas que logran extraer.

Tabaco y tradición: la segunda parte del legado cultural

La segunda sección del recorrido está dedicada al tabaco, otro pilar de la identidad económica y cultural dominicana. La exhibición muestra el proceso completo de cultivo, desde las semillas en invernaderos —donde permanecen aproximadamente siete semanas— hasta su traslado al campo abierto, donde se desarrollan entre 80 y 120 días, completando un ciclo de alrededor de siete meses.

Se explica el proceso de curado, etapa clave que se confunde frecuentemente con el simple secado y durante la cual comienza a desprenderse el olor característico del tabaco. La exhibición está vinculada con La Aurora, fundada el 3 de octubre de 1903 y reconocida como la primera tabacalera de República Dominicana, actualmente relacionada con la familia propietaria del museo.

La Casa Museo General Gregorio Luperón: memoria de un héroe nacional

En el centro histórico de Puerto Plata también funciona la Casa Museo General Gregorio Luperón, dedicada a uno de los principales protagonistas de la Guerra de la Restauración. Nacido en la ciudad el 8 de septiembre de 1839, Luperón creció en una familia de escasos recursos; su madre elaboraba un dulce llamado piñonate, que él y sus hermanos vendían en las calles para ayudar al sustento familiar.

A los 12 años comenzó a trabajar en los cortes de caoba de Pedro Eduardo Dubourg, marcando el inicio de una vida dedicada al trabajo y, posteriormente, a la defensa de la soberanía nacional.

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José Luis Cabrera
Sobre el autor

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

Periodista con experiencia en coberturas internacionales. Ex corresponsal en Washington D.C. y Nueva York para medios latinoamericanos.