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¿Piropo o acoso? Expertos analizan el límite tras denuncia de influencer Isabella Espinal

Influencer Isabella Espinal denunció abordajes no solicitados a mujeres en RD. Expertos analizan el límite entre piropo y acoso, destacando el consentimiento como factor clave.

Lucía Fernández

Lucía Fernández

Editora de Cultura

martes, 4 de agosto de 20263 min de lectura
¿Piropo o acoso? Expertos analizan el límite tras denuncia de influencer Isabella Espinal
¿Piropo o acoso? Expertos analizan el límite tras denuncia de influencer Isabella Espinal

La influencer dominicana Isabella Espinal generó un amplio debate tras publicar un video en Instagram donde denunció el comportamiento de hombres que realizan abordajes no solicitados a mujeres en espacios públicos. El video, que alcanzó cerca de 30 mil 'Me gusta' y 6 mil comentarios, planteó la pregunta central: ¿dónde está el límite entre un piropo y el acoso callejero?

El periódico Hoy consultó a expertos de diversas áreas —abogados, psicólogos, comunicadores y defensoras de los derechos de las mujeres— para analizar si los comentarios no solicitados sobre el cuerpo o la apariencia de las mujeres constituyen acoso o se mantienen dentro del plano del piropo tradicional.

Opiniones de los expertos sobre el límite entre piropo y acoso

Según la periodista y viceministra de Cultura de Igualdad del Ministerio de la Mujer, Lily Luciano, el concepto tradicional de piropo ha sido desvirtuado con el tiempo. Aunque la Real Academia Española lo define como un dicho breve que pondera una cualidad de alguien, especialmente la belleza de una mujer, en la práctica muchos comentarios han dejado de ser respetuosos.

"En ese momento deja de ser un halago y se convierte en una forma de acoso"

Luciano sostiene que el verdadero límite está en el consentimiento: quien emite el comentario no puede decidir cómo debe sentirse la otra persona. Añade que la cosificación, las insinuaciones sexuales y los comentarios sobre el cuerpo de las mujeres contribuyen a normalizar relaciones de poder y dominación que pueden escalar hacia formas más graves de violencia.

Por su parte, la abogada, feminista y defensora de los derechos humanos Dilia Leticia Jorge Mera explicó que el acoso callejero comienza cuando una persona, generalmente un hombre desconocido, realiza comentarios no solicitados sobre el cuerpo o la apariencia de una mujer, le lanza besos, toca la bocina o hace expresiones que generan incomodidad.

"Si el comentario no fue solicitado y resulta invasivo o incómodo para quien lo recibe, no puede justificarse alegando que se trató de un simple piropo o que existía una buena intención"

Jorge Mera agregó que ese tipo de expresiones solo dejarían de ser acoso cuando ocurren dentro de un contexto de confianza y existe apertura entre ambas personas. Si una mujer manifiesta que no desea ser abordada mientras camina o realiza alguna actividad, esa decisión debe respetarse.

Ambas expertas coincidieron en que la normalización de estas conductas responde a una cultura machista que ha transmitido la idea de que los hombres tienen derecho a opinar sobre el cuerpo o la apariencia de las mujeres, incluso cuando ellas no han solicitado esos comentarios.

Jorge Mera recordó que, durante su gestión en la Alcaldía del Distrito Nacional entre 2016 y 2020, trabajó el tema mediante estudios y diagnósticos para abordar el acoso callejero como una forma de violencia de género.

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Lucía Fernández
Sobre el autor

Lucía Fernández

Editora de Cultura

Crítica cultural y escritora. Especializada en arte, música y entretenimiento dominicano. Columnista con 10 años en medios nacionales.

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