sociedad

Obispo dominicano reconoce falta de refugios para víctimas de violación y propone educación como solución

El presidente del Episcopado Dominicano admite que la Iglesia no tiene refugios para víctimas de violación y apunta a la educación como clave para acabar con la violencia de género.

Francisco Herrera

Francisco Herrera

Reportero de Investigación

martes, 21 de julio de 20263 min de lectura

Monseñor Ramón Alfredo de la Cruz Baldera, presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano y obispo de la diócesis de San Francisco de Macorís, Nagua, Cabrera y Samaná, reconoció públicamente que la Iglesia católica en la República Dominicana no cuenta con casas de acogida para víctimas de violación, durante una entrevista en el programa Mirada Femenina. El religioso, quien asumió su cargo en un contexto de alta tensión institucional, abordó temas de violencia, seguridad y responsabilidad social con una franqueza poco habitual en la jerarquía eclesiástica.

El obispo vinculó el aumento de homicidios y feminicidios a factores estructurales como la cultura de la inmediatez, la presión económica que obliga a múltiples empleos, la falta de espacios públicos seguros y una comunicación que, según él, a veces fomenta la violencia y enaltece el mal comportamiento cívico. Citó un caso concreto en San Francisco de Macorís donde un hombre agredió a otro por creer que se le había adelantado en una fila, usando el ejemplo para cuestionar la intolerancia cotidiana.

De la Cruz Baldera también señaló que parte de la reducción de la criminalidad en su diócesis no se debe a políticas públicas exitosas, sino a la emigración de personas vinculadas a actividades delictivas hacia México y Estados Unidos mediante la ruta irregular conocida como "la vuelta a México". Afirmó que no hubo una contingencia real del Estado ante la delincuencia, sino intentos insuficientes, en un señalamiento directo que contrasta con el discurso oficial sobre avances en seguridad.

Sobre los feminicidios y violaciones grupales, el obispo destacó que la educación es el eje central para cambiar la cultura de violencia, comenzando desde la familia, la escuela y los medios. Criticó las diferencias en la educación de género: "En mi generación, a un niño desnudo no se le decía nada, mientras que a una niña se le reprendía por mostrar el cuerpo. Ahí empieza la violencia". Alertó además sobre las señales tempranas de control en el noviazgo, como la revisión del teléfono o las restricciones en la ropa, instando a las mujeres a reconocer estos comportamientos como formas de posesión y objetivación.

Valoró positivamente un programa de mediación de conflictos impulsado por su diócesis junto al Ministerio de Interior y Policía y la Procuraduría General de la República, que incluyó tres cortes de formación de líderes en resolución de conflicto con participación de juntas vecinales, líderes comunitarios, jóvenes y estudiantes, afirmando que "esto ha ayudado bastante" en la prevención de la violencia.

Finalmente, reiteró que la Iglesia tiene deudas históricas con las mujeres y se mostró abierto a incluir educación sexual con perspectiva de género en el currículo escolar, así como a revisar posturas institucionales sobre temas como las tres causales del aborto, marcando un tono de diálogo y autocrítica dentro del liderazgo religioso nacional.

Compartir artículo

Francisco Herrera
Sobre el autor

Francisco Herrera

Reportero de Investigación

Periodista investigativo con enfoque en transparencia gubernamental y casos de corrupción. Premio Nacional de Periodismo 2022.

Obispo dominicano reconoce falta de refugios para víctimas de violación y propone educación como solución | Noticias Daily