Salud

Obesidad como enfermedad crónica: el desafío no es bajar de peso, sino mantenerlo

La obesidad es una enfermedad crónica que requiere tratamiento continuo, no solo esfuerzo individual. Nuevos fármacos logran hasta 20% de pérdida de peso, pero mantenerlo es el verdadero desafío.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

lunes, 27 de julio de 20263 min de lectura

La obesidad debe entenderse como una enfermedad crónica, no como un problema estético o una cuestión de fuerza de voluntad, según destacó el endocrinólogo Marcio Griebeler, director del Centro de Obesidad de Cleveland Clinic, durante el Summit “Más allá de la obesidad” organizado por Adium en Punta Cana. El especialista enfatizó que el verdadero reto no radica en perder peso, sino en mantener esa pérdida a largo plazo, ya que el organismo activa mecanismos de defensa biológica tras la pérdida de peso que favorecen su recuperación.

Los tratamientos farmacológicos han evolucionado significativamente en los últimos años. Mientras los medicamentos antiguos lograban reducciones cercanas al 5% o 10% del peso corporal, las nuevas terapias como la semaglutida y la tirzepatida han elevado ese porcentaje hasta alrededor del 20% en muchos pacientes. Además, varios fármacos en investigación muestran resultados comparables a los de la cirugía bariátrica, lo que ha llevado a Griebeler a afirmar que «estamos viviendo una revolución farmacológica».

No obstante, el especialista advirtió que ningún fármaco sustituye los hábitos saludables. La alimentación equilibrada, una adecuada ingesta de proteínas y, especialmente, el entrenamiento de fuerza, siguen siendo componentes esenciales para preservar la masa muscular durante la pérdida de peso. Mantener esta masa ayuda a conservar un mayor gasto energético en reposo, favorece la movilidad y mejora las probabilidades de mantener el peso alcanzado.

Los beneficios de estos tratamientos van más allá del peso. Según Griebeler, hay evidencia creciente de que reducen el riesgo cardiovascular y mejoran condiciones asociadas como la diabetes tipo 2, la apnea obstructiva del sueño, el hígado graso y algunas formas de insuficiencia cardiaca. Tratar la obesidad, explicó, significa intervenir sobre la enfermedad raíz de muchas de estas complicaciones.

Sin embargo, persisten barreras importantes para el acceso. El alto costo de los medicamentos y la falta de cobertura por parte de algunos sistemas de aseguramiento llevan a que numerosos pacientes abandonen la terapia antes del primer año. Esta interrupción suele resultar en una recuperación parcial o total del peso perdido, precisamente porque la obesidad, como enfermedad crónica, continúa activa en el organismo.

Para Griebeler, el cambio más trascendental no es solo la aparición de medicamentos más eficaces, sino la transformación del concepto mismo de obesidad. La evidencia científica actual respalda abordarla como una condición crónica, multifactorial y compleja, cuyo manejo requiere una combinación de farmacoterapia, alimentación de calidad, ejercicio físico, preservación de la masa muscular y seguimiento médico prolongado.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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