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Motoconchistas de Baní: entre deudas, sueños y esfuerzo diario

Dos motoconchistas de Baní comparten sus historias de esfuerzo: uno busca emigrar para pagar deudas, el otro trabaja para educar a sus hijos y mejorar su patrimonio.

Lucía Fernández

Lucía Fernández

Editora de Cultura

sábado, 18 de julio de 20262 min de lectura

Baní, provincia Peravia.- El servicio de motoconchos en esta región representa mucho más que un medio de transporte: para muchos conductores, es una fuente de sustento, una vía para cumplir metas personales y un reflejo del esfuerzo diario que caracteriza a su labor.

Nicolás Melo, joven oriundo de la provincia, trabaja desde las 8:00 a.m. hasta las 6:00 p.m. en una parada de motoconchos con el objetivo de pagar la deuda de su motocicleta y ahorrar para emigrar a Estados Unidos, un sueño que denomina "llegar al norte". Según sus palabras, sus ingresos varían según la cantidad de pasajeros: en un día regular gana alrededor de 1,000 pesos, mientras que en jornadas de alta demanda puede superar los 2,000 pesos diarios. A pesar del calor intenso y las largas horas, Melo asegura que ninguna dificultad lo detiene en su propósito.

A pocos metros de él, Delquis Guerrero vive una realidad distinta. Tras haber trabajado varios años en Estados Unidos, regresó a Baní y ahora labora como motoconchista para sostener a su familia. Su jornada inicia a las 6:00 a.m., y gran parte de sus ingresos se destinan a la educación de sus hijos y al mejoramiento de su patrimonio. Guerrero mencionó que aspira a construir un segundo rancho y enfatizó que, aunque el trabajo es variable, la disciplina y el ahorro constante marcan la diferencia: "El concho es día a día, pero usted ahorrando, no importa que sea un peso o medio peso, sale a rumbo".

Ambos conductores coinciden en que el motoconcho no solo es un empleo, sino una forma de dignidad y superación. Mientras Melo busca oportunidades fuera del país, Guerrero invierte en el futuro de sus hijos dentro de su comunidad.

El artículo también incluye la perspectiva de Rafael Guerrero, conductor de guaguas de 70 años, quien destacó que Baní se distingue no solo por ser conocida como la "capital del mango", sino también por la limpieza de sus calles y el fuerte sentido de comunidad entre sus habitantes. "Baní nada más es una sola familia. Nosotros nos llevamos bien casi todos, porque casi todos somos familia", afirmó, subrayando que su motivación para seguir trabajando proviene del apoyo de sus hijos y su deseo de permanecer activo en la sociedad.

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Lucía Fernández
Sobre el autor

Lucía Fernández

Editora de Cultura

Crítica cultural y escritora. Especializada en arte, música y entretenimiento dominicano. Columnista con 10 años en medios nacionales.

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