Educación

Más allá de las mochilas transparentes: el desafío integral de la violencia escolar

Expertos advierten que medidas como las mochilas transparentes no son suficientes para erradicar la violencia escolar; se requieren protocolos integrales y prevención.

José Luis Cabrera

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

jueves, 27 de agosto de 20263 min de lectura
Más allá de las mochilas transparentes: el desafío integral de la violencia escolar
Más allá de las mochilas transparentes: el desafío integral de la violencia escolar

Santo Domingo.- El regreso a las aulas para el año escolar 2026-2027 ha puesto nuevamente en el centro del debate nacional la problemática de la violencia escolar, un fenómeno que persiste pese a las medidas implementadas en los últimos meses. El tema ganó relevancia tras el caso viralizado en febrero de un profesor agredido por estudiantes en el liceo Juan Pablo Duarte, ubicado en el Distrito Nacional.

Según datos revelados en ese momento por la Asociación Dominicana de Profesores, durante el último año académico un total de 1.724 docentes fueron víctimas de agresiones por parte de estudiantes y sus familiares, una cifra que el gremio calificó como alarmante y que reflejó el deterioro de la convivencia en los centros educativos del país.

Seis meses después, con el inicio del nuevo periodo lectivo, la seguridad vuelve a ser una prioridad en la agenda educativa. Como respuesta inmediata, el Instituto Tecnológico Federico Henríquez y Carvajal en Barahona implementó el uso de mochilas transparentes como medida preventiva para evitar el ingreso de objetos considerados peligrosos, como armas blancas, vapeadores, dispositivos de descarga eléctrica y bebidas alcohólicas.

Sin embargo, expertos advierten que controlar lo que ingresa a las escuelas no es suficiente para abordar la raíz del problema. El psicólogo clínico y terapeuta familiar Luis Norberto Vergés enfatizó en una entrevista que una escuela segura es fundamental para garantizar el aprendizaje, explicando que cuando un estudiante se siente amenazado, su cerebro entra en modo de amenaza y pierde la capacidad de motivación, confianza y concentración.

"Si hay algo que garantiza aprendizaje, es una escuela segura", sostuvo Vergés, añadiendo que los centros educativos deben contar con protocolos claros para prevenir y responder ante situaciones de violencia y acoso.

Según el especialista, estos protocolos deben definir claramente cómo actuar ante una agresión, cómo proteger a las víctimas y cuál debe ser el rol de docentes, autoridades, familias y estudiantes mismos. Criticó además la tendencia reaccionaria del sistema, que suele actuar solo cuando los conflictos ya han escalado a niveles graves.

Mientras algunas instituciones adoptan medidas de control físico como las mochilas transparentes, los especialistas coinciden en que el verdadero desafío radica en prevenir la violencia, fortalecer la convivencia escolar y recuperar el aula como un espacio seguro tanto para estudiantes como para docentes. La seguridad escolar, concluyen, no se limita a lo que lleva un estudiante en su mochila, sino que implica respeto al maestro, atención oportuna a los casos de acoso y la garantía de que ningún estudiante ingrese al aula sintiéndose amenazado.

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Sobre el autor

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

Periodista con experiencia en coberturas internacionales. Ex corresponsal en Washington D.C. y Nueva York para medios latinoamericanos.

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