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La nueva frontera invisible: ciberseguridad y geopolítica redefinen el poder global

La ciberseguridad se ha convertido en un eje central del poder global, donde estados como Vietnam, Rusia y China compiten por influencia en un escenario de guerra híbrida y espionaje digital.

José Luis Cabrera

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

lunes, 24 de agosto de 20263 min de lectura
La nueva frontera invisible: ciberseguridad y geopolítica redefinen el poder global
La nueva frontera invisible: ciberseguridad y geopolítica redefinen el poder global

En 2026, la ciberseguridad dejó de ser un asunto técnico para convertirse en un pilar central del poder nacional, donde los estados compiten no solo por territorio o recursos, sino también por el control de datos, infraestructura crítica y tecnologías estratégicas.

Asia, Rusia, China y Estados Unidos disputan influencia en un escenario donde los ataques digitales, el espionaje y el sabotaje pesan tanto como las fuerzas militares tradicionales. En este contexto, la línea entre diplomacia, espionaje y guerra híbrida se vuelve cada vez más difusa.

Vietnam: equilibrio estratégico y riesgos digitales

Vietnam ejemplifica la diplomacia de equilibrio en Asia, conocida como “diplomacia de bambú”, que busca mantener relaciones económicas con China, cooperación con Estados Unidos y vínculos históricos con Rusia. Sin embargo, esta flexibilidad lo expone a presiones cruzadas en tecnología, defensa y seguridad digital.

Informes de ciberinteligencia han vinculado a grupos APT asociados a China, Rusia y Corea del Norte con campañas contra sectores vietnamitas como gobierno, telecomunicaciones, manufactura, energía y finanzas. Las tensiones en el Mar de China Meridional han convertido a Hanoi en un objetivo de espionaje digital, donde el robo de información estratégica y la vigilancia de infraestructuras críticas son comunes.

Vietnam como actor ofensivo: el caso OceanLotus/APT32

A pesar de su postura defensiva, Vietnam ha sido asociado por firmas de ciberinteligencia con operaciones ofensivas atribuidas a grupos alineados con intereses estatales. El caso más citado es OceanLotus, también conocido como APT32, SeaLotus o Canvas Cyclone, descrito por MITRE ATT&CK como un grupo sospechoso con base en Vietnam activo desde al menos 2014.

Este grupo ha sido vinculado a campañas de espionaje contra gobiernos extranjeros, periodistas, disidentes y empresas privadas, especialmente en Sudeste Asiático, incluyendo operaciones contra entidades en Camboya, Laos y Filipinas, así como contra objetivos vinculados a la ASEAN.

En 2020, se reportó que actores vinculados a OceanLotus lanzaron campañas de spear phishing contra organismos chinos, incluidas instituciones relacionadas con la respuesta inicial al brote de COVID-19 en Wuhan. Vietnam rechazó esas acusaciones, lo que destaca la dificultad de atribución en el ciberespacio, donde los indicios técnicos rara vez equivalen a una admisión oficial.

Las tácticas atribuidas a OceanLotus incluyen correos de spear phishing, sitios web comprometidos, dominios falsos, herramientas personalizadas de acceso remoto y técnicas de persistencia. Su enfoque parece centrarse en la recolección de inteligencia política, económica y estratégica, como información sobre disputas marítimas, inversiones extranjeras y decisiones diplomáticas.

Rusia y China: poder tecnológico y operaciones híbridas

Rusia ha integrado el ciberespacio en su estrategia de desgaste, combinando presión militar, desinformación, espionaje digital y ataques contra infraestructura crítica. La guerra en Ucrania consolidó el ciberespacio como un frente permanente, donde redes eléctricas, sistemas logísticos e instituciones gubernamentales son blancos recurrentes.

Grupos como Sandworm (vinculado al GRU) y APT28 o Fancy Bear (asociado a la unidad 26165 del GRU) han sido señalados en múltiples operaciones. A Sandworm se le atribuyen ataques contra la red eléctrica ucraniana en 2015 y 2016, y la campaña NotPetya de 2017, que causó daños globales pese a originarse en Ucrania.

China, por su parte, ha desarrollado capacidades avanzadas en ciberespionaje y control de cadenas de suministro tecnológico, aprovechando su posición en la fabricación de semiconductores y equipos de telecomunicaciones para avanzar sus intereses estratégicos en el ámbito digital.

En este nuevo orden global, los países medianos como Vietnam no solo son víctimas de la competencia cibernética entre grandes potencias, sino que también desarrollan capacidades propias para defender sus intereses nacionales mediante operaciones encubiertas, ilustrando una realidad incómoda pero cada vez más común en la era de la competencia tecnológica y geopolítica.

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Sobre el autor

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

Periodista con experiencia en coberturas internacionales. Ex corresponsal en Washington D.C. y Nueva York para medios latinoamericanos.

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