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La Nueva Barquita: logros y desafíos de un proyecto de reubicación urbana en Santo Domingo Norte

La Nueva Barquita mejoró la vida de 1.400 familias tras su reubicación del río Ozama, pero enfrenta desafíos en mantenimiento, seguridad y servicios comunitarios casi una década después.

Miguel Ángel Pérez

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

domingo, 19 de julio de 20263 min de lectura

La Nueva Barquita, uno de los proyectos de reubicación urbana más importantes de la República Dominicana, transformó la vida de miles de familias al trasladarlas de zonas vulnerables del río Ozama a un entorno más seguro y con acceso a servicios básicos. Inaugurado en 2016 durante la administración del expresidente Danilo Medina, el complejo se encuentra en el municipio de Santo Domingo Norte y abarca aproximadamente 15 hectáreas.

El proyecto, inicialmente coordinado por la Unidad Ejecutora para la Readecuación de La Barquita y posteriormente gestionado por la Unidad Ejecutora para la Readecuación de Barrios y Entornos (URBE), permitió la reubicación de alrededor de 1.400 familias en más de 1.700 unidades habitacionales, distribuidas en edificios de varios niveles. Además de las viviendas, incluyó la construcción de una escuela, un centro de salud, un destacamento policial, una iglesia, instalaciones deportivas, áreas recreativas, espacios públicos y obras de drenaje.

Uno de los principales logros fue la reducción significativa del riesgo de inundaciones que afectaba históricamente a las familias asentadas en las márgenes del río Ozama. Antes de la reubicación, numerosos hogares quedaban bajo el agua durante temporadas de lluvias intensas, tormentas y huracanes, lo que provocaba pérdidas materiales, desplazamientos temporales y riesgos sanitarios. Con el traslado a La Nueva Barquita, las familias accedieron a apartamentos en terrenos más elevados, con servicios de agua potable, energía eléctrica, saneamiento y otros básicos.

Sin embargo, casi una década después de su inauguración, el complejo enfrenta desafíos relacionados con el mantenimiento de áreas comunes, la seguridad ciudadana y la conservación de instalaciones. Residentes y organizaciones comunitarias han reportado deterioro en parques, espacios recreativos y zonas verdes, así como una disminución en las actividades dirigidas a niños y jóvenes. También se ha señalado la necesidad de reforzar programas culturales, educativos, deportivos y de prevención de la violencia, especialmente para la población joven.

Expertos en planificación urbana y organismos como el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) destacan que la sostenibilidad de proyectos como La Nueva Barquita depende de factores como la participación comunitaria, el acceso permanente a servicios públicos, la conservación de la infraestructura, la generación de oportunidades económicas y el acompañamiento social continuo. Sin estos elementos, los espacios públicos pueden deteriorarse, reduciéndose las actividades comunitarias y aumentando los riesgos de conflicto.

La Nueva Barquita sigue siendo un referente nacional en materia de transformación urbana, pero su futuro dependerá de la capacidad de las autoridades y la comunidad para abordar los desafíos de mantenimiento, convivencia y desarrollo integral a largo plazo.

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Miguel Ángel Pérez
Sobre el autor

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.

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