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La historia detrás de la foto más controvertida del 11-S: el hombre que cae

La foto del hombre que cae del World Trade Center en el 11-S, tomada por Richard Drew, sigue siendo un símbolo controvertido del trauma nacional debido a su censura y el misterio sobre la identidad del sujeto.

José Luis Cabrera

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

domingo, 13 de septiembre de 20264 min de lectura
La historia detrás de la foto más controvertida del 11-S: el hombre que cae
La historia detrás de la foto más controvertida del 11-S: el hombre que cae

Una de las imágenes más impactantes y controvertidas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 es la fotografía tomada por Richard Drew, fotógrafo de la agencia Associated Press, que captura a un hombre en caída libre desde una de las Torres Gemelas del World Trade Center. Tomada momentos después del impacto del vuelo 175 de United Airlines contra la Torre Sur, la foto muestra a un individuo con la espalda recta y las piernas ligeramente dobladas, aparentemente suspendido en el aire frente al fondo simétrico de las torres norte y sur envueltas en humo negro.

Richard Drew, de 50 años en ese momento, salió del metro de Nueva York al ver el humo y se dirigió hacia el lugar del desastre. Desde una distancia segura, enfocó su objetivo en quienes, desesperados por escapar del fuego y los vapores tóxicos, decidieron lanzarse desde las ventanas de las torres en lo que se conoció como los "saltadores" o "jumpers". Entre todas las tomas que realizó ese día, esta en particular se convirtió en una de las más famosas de la tragedia, pese a su posterior censura.

El libro que investiga el misterio detrás de la imagen

El periodista Philippe Lecaplain, de RFI, explora en su libro L'homme qui tombe (El hombre que cae), publicado en junio por Librisphaera y seleccionado para el premio Roman News, la historia de esta fotografía y los esfuerzos realizados para identificar al hombre inmortalizado en ella. A pesar de varias pistas prometedoras recopiladas por distintos periodistas, hasta la fecha no se ha alcanzado una conclusión definitiva sobre su identidad, lo que mantiene vivo el misterio y el aspecto perturbador de la imagen.

Desde un punto de vista técnico, Lecaplain describe la foto como "perfecta": la composición simétrica de las torres, las líneas paralelas de su estructura y la posición central del sujeto crean un equilibrio visual que, según él, hoy podría hacer pensar en una generación por inteligencia artificial. Sin embargo, enfatiza que la imagen no muestra un cadáver, sino a un hombre con vida aparente, sano, elegante y casi apuesto, lo que permite una identificación emocional por parte del espectador.

Censura y reacción pública

Según Lecaplain, esta capacidad de identificación es precisamente lo que provocó una censura sistemática de la fotografía en los medios estadounidenses poco después de su publicación. En los días siguientes al 11-S, periódicos que la publicaron recibieron numerosas cartas de lectores enfadados, tristes o decepcionados, lo que llevó a su retirada casi inmediata de la circulación. Algunos medios incluso publicaron disculpas para apaciguar el descontento.

El autor plantea una paradoja: mientras Estados Unidos estaba acostumbrado a ver representaciones de violencia en los medios, esta imagen en particular fue rechazada porque, al mostrar a una persona con vida y dignidad en sus últimos momentos, obligaba al espectador a imaginarse en su lugar. Como escribe Lecaplain: "El problema con esta foto es que tenemos ganas de decir que es hermosa. Pero es imposible decir 'hermoso' o 'hermosa' sobre la imagen de alguien que va a morir". Por eso, sostiene que el único adjetivo apropiado es "histórica", ya que cualquier otro término rischia de hacer que el sujeto se vuelva "inaudible" frente al duelo nacional.

Esta autocensura, según el periodista, persiste en gran medida hoy en día. La foto rara vez se muestra en exposiciones estadounidenses, se oculta tras límites de edad en redes sociales y su presencia en el espacio mediático sigue siendo efímera. No obstante, excepciones existen fuera de Estados Unidos: el centro de arte Jeu de Paume en París exhibe, hasta el 24 de septiembre, una copia original de "El hombre que cae" dentro de una selección de la colección privada de Elton John y su marido David Furnish.

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José Luis Cabrera
Sobre el autor

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

Periodista con experiencia en coberturas internacionales. Ex corresponsal en Washington D.C. y Nueva York para medios latinoamericanos.