Tecnología

¿La extinción del Homo sapiens podría ser aceptable para Silicon Valley?

El transhumanismo y el largo placismo plantean que la extinción del Homo sapiens podría ser aceptable si es reemplazado por una forma posthumana de alto valor, especialmente mediante superinteligencia artificial.

Roberto Martínez

Roberto Martínez

Editor de Tecnología

miércoles, 7 de octubre de 20263 min de lectura

El transhumanismo y el largo placismo plantean que la tecnología podría permitir superar las limitaciones biológicas del ser humano mediante avances en inteligencia artificial, biotecnología, ingeniería genética y neurotecnología. Estas corrientes filosóficas proponen no solo ampliar nuestras capacidades físicas y cognitivas, sino también retrasar o eliminar el envejecimiento y transformar profundamente la naturaleza humana.

En sus versiones más extremas, el transhumanismo contempla la posibilidad de sustituir progresivamente al ser humano biológico por formas de existencia posthumanas, incluyendo superinteligencias artificiales. Por su parte, el largo placismo, una derivación del altruismo eficaz, otorga una importancia extraordinaria al bienestar de las generaciones posthumanas futuras, tanto biológicas como digitales, y al valor que estas podrían aportar en un futuro lejano.

Desde esta perspectiva, aceptar costes y riesgos importantes en el presente puede considerarse legítimo si se cree que ello aumenta significativamente el valor del futuro. Esto plantea una cuestión fundamental: ¿hasta qué punto es aceptable asumir daños reales hoy en nombre de un futuro hipotético cuyo valor se considera incalculable?

Para los largo placistas, preservar la humanidad es una máxima prioridad moral. Sin embargo, la definición de qué significa "preservar la humanidad" varía según el contexto. Mientras que para la mayoría implica evitar la desaparición del Homo sapiens como especie, algunos líderes vinculados al transhumanismo y al largo placismo —como Sam Altman, Dario Amodei, Nick Bostrom, Ben Goertzel, Ray Kurzweil, Elon Musk, Larry Page, Peter Thiel y Eliezer Yudkowsky— hablan de preservar la humanidad sin referirse necesariamente a la conservación de la especie biológica.

Según el filósofo Émile P. Torres, existe una distinción clave entre dos tipos de desaparición: la "extinción terminal", que sería la desaparición definitiva del Homo sapiens sin posibilidad de ser sustituido por una forma posthumana, y la "extinción final", que ocurriría cuando el ser humano sea reemplazado por una forma de existencia posthumana considerada suficientemente valiosa como para representar una continuidad de la humanidad.

Esta distinción tiene implicaciones filosóficas y políticas significativas, pues implica que, para ciertas visiones transhumanistas y sectores del altruismo eficaz, la desaparición de la especie humana tal como la conocemos no sería necesariamente el peor futuro posible. El peor escenario sería que nuestra especie desapareciera sin dejar un sucesor posthumano capaz de desarrollar ese futuro de alto valor.

Para alcanzar ese futuro transhumanista, muchos de sus defensores, especialmente en Silicon Valley, consideran que el desarrollo de la superinteligencia artificial es un paso necesario. Desde esta perspectiva, los riesgos asociados a su creación —por grandes que sean— podrían interpretarse como un precio aceptable si se cree que dicha superinteligencia es el instrumento para alcanzar un futuro inmensamente más valioso.

En este marco, regular, ralentizar o detener el desarrollo de una hipotética superinteligencia artificial podría verse no como una medida de prudencia, sino como una renuncia al futuro. Así, la posibilidad de una catástrofe presente queda subordinada a la promesa de un futuro hipotético de alto valor, lo que lleva a debatir no solo cómo evitar los riesgos de la IA, sino qué futuro se considera deseable y qué riesgos se están dispuestos a asumir para alcanzarlo.

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Roberto Martínez
Sobre el autor

Roberto Martínez

Editor de Tecnología

Ingeniero en sistemas y periodista tecnológico. Fundador de varios blogs de tecnología. Analiza las tendencias digitales que impactan a la República Dominicana.