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Juan Carlos Abril escribe el prólogo de 'Cartografía del asombro', antología esencial de Mateo Morrison

Juan Carlos Abril firma el prólogo de 'Cartografía del asombro', antología esencial que reúne lo mejor de la última etapa de Mateo Morrison, poeta dominicano de referencia en las letras hispanoamericanas.

Lucía Fernández

Lucía Fernández

Editora de Cultura

jueves, 1 de octubre de 20263 min de lectura

Mateo Morrison, nacido en Santo Domingo en 1946, es reconocido como uno de los poetas más influyentes de la lengua española contemporánea y una figura central de las letras dominicanas y caribeñas. Su trayectoria literaria abarca más de cinco décadas, desde finales de los años 60 hasta la publicación de Híbridas máscaras en 2023, pasando por obras fundamentales como Aniversario del dolor (1973), A propósito de imágenes (1991), Nocturnidad del viento (1996), Dorothy Dandrige (2006), Espasmos en la noche (2008), Tempestad del silencio (2014) y Terreno de Eros. Líquidas formas del gozo (2017).

El prólogo de Cartografía del asombro, escrito por Juan Carlos Abril, presenta esta antología como una selección representativa de la última etapa creativa de Morrison, incluyendo poemas de los mencionados poemarios. El prologuista destaca que la obra del poeta dominicano se inscribe en una tradición de compromiso ético y social, nacida en un contexto histórico marcado por tensiones políticas y sociales en Hispanoamérica durante el siglo XX y el inicio del XXI.

Según Abril, la poesía de Morrison no se limita a la expresión estética, sino que funciona como un espacio de intervención: su voz lírica interpela, denuncia y reflexiona sobre las condiciones materiales y simbólicas de la existencia. Entre los temas recurrentes en su obra se encuentran el deseo y la muerte, entrelazados en lo que el prologuista denomina una «pulsión erotanática», evidente en fragmentos como el de «Terreno de Eros», donde se exploran imágenes de intensidad corporal y simbólica.

El prólogo también resalta la capacidad de Morrison para combinar intensidad emocional con claridad expresiva. A diferencia de corrientes herméticas, su lenguaje es directo y aparentemente sencillo, pero cargado de resonancias profundas. Esta transparencia busca una comunicación amplia, logrando que lo cotidiano adquiera significado colectivo y que la experiencia individual se proyecte hacia una dimensión social.

Además, Abril señala la presencia de elementos oníricos y simbólicos en la obra, como el agua asociada al sueño, la respiración y la liberación de tensiones, conceptos vinculados a la teoría de Gaston Bachelard. En este sentido, cita el poema «Los dos mares», donde Morrison evoca una visión de quietud amorosa emergiendo de las aguas, escrita desde la conciencia de su propia muerte y el urgente goce de la vida.

El prólogo concluye destacando que, a sus 80 años, Morrison continúa ofreciendo una obra que asombra y renueva la esperanza, manteniendo viva la capacidad de asombro como sinónimo de resistencia y vitalidad poética.

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Lucía Fernández
Sobre el autor

Lucía Fernández

Editora de Cultura

Crítica cultural y escritora. Especializada en arte, música y entretenimiento dominicano. Columnista con 10 años en medios nacionales.