Salud

Fecundidad en República Dominicana cae a 1.97 hijos por mujer, según EnHogar 2025

La fecundidad en República Dominicana cayó a 1.97 hijos por mujer en 2025, por debajo del nivel de reemplazo, según EnHogar-MICS. Persisten brechas por pobreza, territorio y acceso a anticonceptivos.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

jueves, 16 de julio de 20264 min de lectura

La tasa global de fecundidad en República Dominicana se situó en 1.97 hijos por mujer en 2025, según los resultados de la encuesta EnHogar-MICS realizada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE). Esta cifra representa una disminución sostenida y se encuentra por debajo del nivel de reemplazo generacional, establecido en 2.2 hijos por mujer según datos previos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

El nivel de reemplazo no depende únicamente del número de hijos por mujer, sino también de factores como la tasa de mortalidad, la migración y la proporción entre sexos al nacer. La caída por debajo de este umbral confirma una tendencia demográfica a largo plazo que ya se observaba en estudios anteriores.

Según el informe 'Estado de la Población Mundial 2025' del UNFPA, la baja fecundidad global no se debe principalmente al rechazo a tener hijos, sino a las dificultades estructurales que enfrentan las personas para lograr la maternidad o paternidad deseadas. Entre las principales barreras identificadas se encuentran la inseguridad laboral, el alto costo de la vivienda, las limitaciones económicas, enfermedades crónicas, dificultades para concebir, preocupaciones por conflictos globales y degradación ambiental, y la falta de una pareja adecuada.

Existen marcadas desigualdades en fecundidad según el nivel socioeconómico y el territorio. Las mujeres del quintil más pobre tienen un promedio de 2.70 hijos, mientras que las del quintil más rico registran apenas 1.52. En zonas rurales, la tasa es de 2.03 hijos por mujer, ligeramente superior al 1.95 registrado en áreas urbanas, lo que refleja cómo la pobreza y el acceso a servicios continúan influyendo en los patrones reproductivos.

Frank Cáceres, asesor demográfico de Profamilia, destacó que este cambio representa una transformación histórica: en la década de 1960, las mujeres dominicanas tenían en promedio ocho hijos. Señaló que la transición ha incluido una reducción significativa de los embarazos en adolescentes y una postergación de la maternidad hacia edades más avanzadas.

La participación de adolescentes en la fecundidad total ha disminuido de cerca del 20% a finales del siglo pasado a alrededor del 15% en los últimos años, mientras aumentan los nacimientos en mujeres mayores de 30 años.

No obstante, el embarazo adolescente sigue siendo un problema de salud pública relevante. La tasa nacional se mantiene en 46 nacimientos por cada 1,000 adolescentes de 15 a 19 años, con variaciones significativas entre regiones: mientras Cibao Sur registra 29 nacimientos por cada 1,000 adolescentes, Enriquillo alcanza 81. Además, el 15.9% de las mujeres entre 20 y 24 años tuvo su primer hijo antes de los 18 años, y el 12.2% inició su vida sexual antes de los 15.

El uso de anticonceptivos muestra avances, pero persisten brechas importantes. Aunque el 59% de las mujeres utiliza métodos anticonceptivos modernos, el 39.1% de las mujeres casadas o unidas no usa ningún método. Esto equivale a aproximadamente cuatro de cada diez mujeres sin protección anticonceptiva, lo que refleja obstáculos en el acceso, la educación sexual y la continuidad de los servicios de planificación familiar.

Magaly Caram, directora de Profamilia, señaló que persisten desafíos vinculados a mitos culturales y desigualdades en el acceso a servicios de salud. No obstante, destacó que República Dominicana presenta niveles de uso de anticonceptivos comparables con países desarrollados, lo que ha contribuido directamente a la reducción de la fecundidad.

Otro dato preocupante es el alto índice de partos por cesárea: el 68.2% de los nacimientos en el país se realizan mediante este procedimiento, una de las tasas más elevadas de América Latina. La práctica es aún más frecuente en el sector privado (87.9%) que en el público (51.8%), lo que ha generado debate sobre la medicalización del parto y la necesidad de promover prácticas obstétricas más equilibradas.

En cuanto a la lactancia materna temprana, solo el 22.4% de los recién nacidos es amamantado en la primera hora de vida, porcentaje que disminuye al 16.4% en casos de cesárea. Este indicador representa un reto para la salud neonatal, especialmente considerando que el 97.6% de las mujeres recibe atención prenatal calificada, pero las desigualdades persisten en el seguimiento postparto, con menor acceso a chequeos tempranos entre las mujeres de menores ingresos.

Finalmente, pese a la prohibición legal del matrimonio infantil, las uniones tempranas siguen presentes: el 27.6% de las mujeres se unió antes de los 18 años, y el 9.5% antes de los 15. Estas uniones se asocian con abandono escolar, embarazos precoces y la perpetuación de ciclos de pobreza, subrayando la necesidad de políticas integrales que aborden tanto los determinantes sociales como los de salud reproductiva.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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