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El petróleo como motor de la intervención estadounidense en Venezuela

Estados Unidos ha utilizado argumentos morales para justificar intervenciones cuyo verdadero motor ha sido el control del petróleo, desde Irak hasta Venezuela.

Isabella Santos

Isabella Santos

Corresponsal de Deportes

domingo, 11 de octubre de 20263 min de lectura
El petróleo como motor de la intervención estadounidense en Venezuela
El petróleo como motor de la intervención estadounidense en Venezuela

Estados Unidos ha justificado históricamente sus intervenciones extranjeras con argumentos morales, mientras que los verdaderos motivos han sido de naturaleza económica, especialmente relacionados con el control de recursos estratégicos como el petróleo. Este patrón se ha repetido desde la conquista de América hasta las guerras modernas del siglo XX y XXI.

Durante la época colonial, las potencias europeas invocaron la evangelización para justificar la extracción de oro, plata, tierras y trabajo forzado en América. Incluso las cruzadas, presentadas como conflictos religiosos, tuvieron motivaciones económicas y territoriales subyacentes, como el saqueo de Constantinopla durante la Cuarta Cruzada (1202-1204), un territorio cristiano.

En el siglo XX, la promoción de la democracia se convirtió en el nuevo discurso moral para legitimar intervenciones militares. Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos utilizó este argumento para justificar acciones en diversas regiones, particularmente en el Medio Oriente y América Latina, donde los intereses petroleros han jugado un papel central.

Un ejemplo claro es la doctrina Carter de 1980, cuando el entonces presidente Jimmy Carter declaró ante el Congreso que cualquier intento de controlar el Golfo Pérsico sería considerado una agresión contra los intereses vitales de Estados Unidos y sería respondido con fuerza militar si fuera necesario. Carter enfatizó la dependencia de Occidente del petróleo de Oriente Medio como un asunto de seguridad nacional.

Esta lógica se aplicó posteriormente a la invasión de Irak en 2003. Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal, afirmó en su libro La era de las turbulencias (2007) que fue "políticamente inconveniente reconocer lo que todos saben: la guerra de Irak se debe en gran medida al petróleo".

En el caso de Venezuela, las declaraciones recientes de figuras como Donald Trump han sido explícitas sobre los motivos económicos. Tras una operación militar el 3 de enero de 2026 para capturar a Nicolás Maduro, Trump afirmó que las fuerzas estadounidenses mantendrían presencia en el país debido al petróleo, diciendo: "Vamos a sacar una cantidad tremenda de riqueza del suelo".

El 28 de agosto de 2026, Trump anunció lo que describió como "¡EL MAYOR ACUERDO PETROLERO EN LA HISTORIA DEL MUNDO!", afirmando que su administración había asegurado el control mayoritario de más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolano, junto con derechos de gobernanza, propiedad económica y acceso garantizado al recurso a precios preferenciales.

La Casa Blanca respaldó el acuerdo, describiéndolo como una medida para asegurar el dominio energético estadounidense "para el próximo siglo". El secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Guerra Pete Hegseth fueron mencionados como responsables de negociar el acuerdo bajo órdenes directas del presidente.

Este patrón histórico revela una continuidad: las intervenciones imperialistas han utilizado justificaciones morales o ideológicas para encubrir motivaciones económicas subyacentes. En el caso contemporáneo, el control de las reservas petroleras venezolanas representa un objetivo estratégico clave para la política energética y de seguridad nacional de Estados Unidos.

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Isabella Santos
Sobre el autor

Isabella Santos

Corresponsal de Deportes

Apasionada del deporte dominicano. Cubre béisbol de Grandes Ligas, baloncesto y eventos deportivos nacionales. Comunicadora social de PUCMM.