Economía

El peso dominicano pierde valor en transacciones cotidianas pese a ser moneda legal

El peso dominicano sigue siendo moneda legal, pero su uso en transacciones cotidianas disminuye por la inflación, lo que lleva a redondeos de precios y desincentiva el efectivo, según el economista Henry Hebrard.

Miguel Ángel Pérez

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

martes, 6 de octubre de 20262 min de lectura
El peso dominicano pierde valor en transacciones cotidianas pese a ser moneda legal
El peso dominicano pierde valor en transacciones cotidianas pese a ser moneda legal

El peso dominicano sigue siendo moneda de curso legal en República Dominicana, pero su uso en transacciones cotidianas está disminuyendo significativamente debido a la pérdida de poder adquisitivo generada por la inflación sostenida.

Según el economista Henry Hebrard, esta situación no implica que la moneda haya dejado de ser válida, sino que su rechazo responde a una percepción generalizada de que ya no puede adquirir bienes o servicios de valor significativo. "Esto es típico de los países donde, tras cierto nivel de inflación, las monedas de baja denominación no logran comprar absolutamente nada", explicó Hebrard.

El experto advirtió que este fenómeno genera dos efectos principales: por un lado, los precios tienden a redondearse al alza, y por otro, se desincentivan las transacciones en efectivo. Un ejemplo común se observa en supermercados, donde un producto anunciado a RD$99 termina siendo pagado como RD$100, omitiendo la devolución del peso.

"Esta práctica supone un incremento 'invisible' de los precios, cuyo redondeo jamás debería ir en contra del consumidor final", afirmó Hebrard, quien calificó dicha conducta como abusiva y exhortó a las entidades regulatorias, como PROCONSUMIDOR, a intervenir y reglamentar esta costumbre.

Hebrard vinculó el aumento de precios con la inflación importada, particularmente por el alza en los costos del petróleo y los combustibles que el país importa. Señaló que este impacto se da en dos vías: primero, por el efecto directo en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), ya que los combustibles tienen un peso importante en la canasta básica; y segundo, por el efecto indirecto, ya que los mayores costos de transporte y materias primas como fertilizantes y plásticos encarecen la producción de diversos bienes, incluso aquellos que no contienen derivados de petróleo.

El economista también destacó que la estructura concentrada de la economía dominicana, donde pocos actores controlan la producción, importación y distribución de bienes clave, frente a consumidores desorganizados, dificulta que la presión de la demanda regule los precios. "Es la razón por la cual se acostumbra decir que en República Dominicana los precios suben por el ascensor, pero bajan por la escalera (si es que encuentren la escalera)", concluyó.

Compartir artículo

Miguel Ángel Pérez
Sobre el autor

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.