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El Niño intensifica sequías y eventos extremos en el Caribe y América Latina

El Niño intensifica sequías y eventos extremos en el Caribe y América Latina, advirtiendo sobre riesgos crecientes por el cambio climático.

José Luis Cabrera

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

miércoles, 9 de septiembre de 20263 min de lectura
El Niño intensifica sequías y eventos extremos en el Caribe y América Latina
El Niño intensifica sequías y eventos extremos en el Caribe y América Latina

El fenómeno de El Niño, caracterizado por el calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico tropical, está generando condiciones climáticas extremas que afectan a múltiples regiones del mundo, según advirtió el ingeniero especialista en geociencias Osiris de León. Este fenómeno, que ocurre cada 3 o 4 años y puede durar hasta dos años, está vinculado a un aumento significativo de las temperaturas globales y a la disminución de precipitaciones en zonas clave.

Según De León, El Niño produce una serie de efectos meteorológicos interconectados: aumento de las temperaturas, resequedad del aire por reducción del vapor de agua, incremento de los vientos cortantes en altura, disminución de los fenómenos convectivos y reducción de las lluvias, lo que deriva en sequías prolongadas. Estos cambios afectan directamente a acueductos, canales de riego y la producción agroalimentaria en amplia extensión geográfica.

Las regiones más afectadas incluyen la cuenca del Atlántico, particularmente las Antillas Mayores (como la República Dominicana), las Antillas Menores, la península de Yucatán, Centroamérica, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Bolivia, partes de Estados Unidos y ciertas zonas de África. En estas áreas, la falta de agua pone en riesgo el abastecimiento humano y la seguridad alimentaria.

El experto explicó que El Niño y La Niña representan las fases opuestas del fenómeno climático conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur). Mientras El Niño tiende a elevar las temperaturas y reducir la actividad convectiva y las lluvias en el Caribe y el Atlántico, La Niña suele favorecer mayor humedad, precipitaciones intensas y mayor actividad atmosférica durante el verano y el otoño.

Como ejemplo reciente de los riesgos asociados al cambio climático, De León mencionó el evento ocurrido en el verano de 2026 en el macizo de Langtang, en la frontera entre Nepal y el Tíbet, donde temperaturas extremas provocaron el derretimiento parcial de un glaciar y el posterior colapso de un gigantesco bloque de hielo. Este suceso desencadenó un flujo masivo de hielo, rocas y suelos que descendió aproximadamente 1,200 metros, bloqueó el cauce de un río y formó un lago natural que, al romperse, causó inundaciones repentinas y catastróficas.

Según estudios científicos citados por el experto, si las temperaturas globales aumentan 1.5 °C por encima de los niveles preindustriales, el Himalaya podría perder más de un tercio del volumen de sus glaciares antes de finales del siglo XXI. De León advirtió que, en caso de continuar el actual ritmo de calentamiento, se incrementará la frecuencia y magnitud de eventos catastróficos similares al ocurrido en Nepal.

En conclusión, el especialista enfatizó que los fenómenos climáticos extremos no deben ser ignorados, ya que son señales claras del creciente riesgo de desastres naturales vinculado al aumento sostenido de las temperaturas globales. La adaptación y la prevención se presentan como estrategias esenciales para mitigar los impactos de eventos como El Niño en las comunidades más vulnerables.

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José Luis Cabrera
Sobre el autor

José Luis Cabrera

Corresponsal Internacional

Periodista con experiencia en coberturas internacionales. Ex corresponsal en Washington D.C. y Nueva York para medios latinoamericanos.

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