Economía

El Niño 2026-2027 amenaza el empleo y el trabajo decente en América Latina, advierte la OIT

La OIT advierte que El Niño 2026-2027 amenaza el empleo y el trabajo decente en América Latina, especialmente para trabajadores informales y rurales, debido a sequías, inundaciones y olas de calor.

Miguel Ángel Pérez

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

martes, 4 de agosto de 20264 min de lectura

El fenómeno de El Niño 2026-2027 representa un desafío significativo para el empleo y el trabajo decente en América Latina y el Caribe, según advirtió un informe publicado por la oficina regional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El reporte destaca que los impactos climáticos asociados a este fenómeno podrían afectar negativamente los ingresos laborales, empeorar las condiciones de trabajo y aumentar la vulnerabilidad de sectores ya expuestos.

Fabio Bertranou, director regional adjunto de la OIT, señaló que "El Niño 2026-2027 representa un importante desafío para el empleo y el trabajo decente en América Latina y el Caribe". Añadió que la magnitud de los efectos dependerá de la capacidad de los países para anticiparse mediante instituciones laborales sólidas, sistemas de protección social y diálogo social capaces de proteger a las personas más vulnerables.

Los trabajadores más expuestos incluyen a los informales, rurales y aquellos que laboran al aire libre, grupos que podrían enfrentar un agravamiento de la inseguridad alimentaria, un aumento del riesgo de trabajo infantil y mayores peligros para la seguridad y salud en el trabajo. El fenómeno, que se repite cada dos a siete años, implica vientos cálidos sobre el Pacífico ecuatorial central y oriental, alterando los patrones de lluvia y sequía a nivel global.

Estas alteraciones repercuten directamente en sectores clave como la agricultura, la pesca, la energía, la logística y la construcción, con posibles consecuencias en el empleo, el aumento de precios de alimentos y energía, y un mayor riesgo de trabajo infantil. La OIT subraya que la elevada informalidad laboral en la región incrementa la vulnerabilidad frente a crisis climáticas, ya que casi la mitad de las personas trabajadoras en América Latina y el Caribe se desempeñan en la economía informal, con acceso limitado a mecanismos de protección.

Impactos subregionales diferenciados

En el Corredor Seco de América Central y el Caribe (Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Haití y Jamaica), se esperan sequías prolongadas, déficit hídrico y olas de calor, afectando gravemente a la agricultura (maíz, frijol, trigo, café y caña), la pesca y el turismo. Esto podría derivar en pérdida de ingresos laborales, migración forzada, aumento de la informalidad y estrés térmico severo para trabajadores al aire libre.

En Colombia, Venezuela y el noreste de Brasil, se prevén sequías, calor extremo, déficit hídrico y riesgo de incendios, con impactos en la ganadería, silvicultura, agroindustria y generación hidroeléctrica. Esto puede traducirse en desocupación rural, presión inflacionaria, deterioro de salarios reales y temperaturas extremas en faenas rurales y labores de combate a incendios. Mientras Colombia cuenta con experiencia previa en manejo de El Niño, el reporte advierte que en Venezuela la capacidad institucional de respuesta está erosionada.

En Ecuador y Perú, se anticipan lluvias extremas, inundaciones, calentamiento del mar costero y aluviones, afectando la pesca, la agricultura costera, la infraestructura y la construcción. La pérdida de ingresos hogareños podría aumentar el riesgo de trabajo infantil en comunidades vulnerables, pese a que existen experiencias en gestión del fenómeno, ya que los sistemas de protección social permanecen incompletos y suelen limitarse al sector formal.

En el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y el norte y noreste de Argentina, se esperan precipitaciones superiores a la media, con tormentas e inundaciones que afectarán la agricultura, la logística, el transporte y las obras públicas. Se teme por pérdidas en la producción agropecuaria y daños en la infraestructura de transporte, mientras el calor intenso entre eventos de lluvia afecta a trabajadores rurales y de la construcción.

En la costa del Pacífico de México y América Central (Costa Rica y Panamá), se teme por déficit de lluvia y mayor actividad ciclónica, lo que podría afectar la agricultura de temporada, el turismo costero, la pesca y la industria maquiladora. En la región andina, la dependencia de la hidroeléctrica hace que la disminución de los caudales fluviales pueda restringir la generación eléctrica, impactando la industria manufacturera, la minería, la agroindustria y los servicios urbanos, con consecuencias en productividad, estrés térmico y presión inflacionaria.

Recomendaciones de la OIT para mitigar impactos

Ante este escenario, la OIT subraya que la anticipación es fundamental para reducir los impactos laborales del fenómeno. Entre las medidas prioritarias, identifica el fortalecimiento de los sistemas de protección social, la ampliación de la cobertura a trabajadores informales, la mejora de los sistemas de alerta temprana y el fomento del diálogo social como herramientas clave para construir resiliencia frente a futuros eventos climáticos extremos.

Compartir artículo

Miguel Ángel Pérez
Sobre el autor

Miguel Ángel Pérez

Editor de Economía

Economista y periodista financiero. Ex analista del Banco Central de la República Dominicana. Especialista en mercados y finanzas internacionales.