Salud

El misterio de la anestesia general: cómo actúan los fármacos que apagan la consciencia

Aunque se usan en más de 350 millones de cirugías anuales, los mecanismos exactos de los anestésicos generales para inducir inconsciencia aún no están completamente comprendidos por la ciencia.

Ana María Guzmán

Ana María Guzmán

Editora de Salud

viernes, 25 de septiembre de 20263 min de lectura
El misterio de la anestesia general: cómo actúan los fármacos que apagan la consciencia
El misterio de la anestesia general: cómo actúan los fármacos que apagan la consciencia

El mecanismo exacto de los anestésicos generales sigue siendo uno de los grandes enigmas de la neurociencia, pese a que se administran en más de 350 millones de intervenciones quirúrgicas anuales en todo el mundo. Aunque su uso es rutinario desde mediados del siglo XIX, los científicos aún no comprenden del todo cómo estos fármacos inducen la inconsciencia.

La historia de la anestesia general se remonta a 1846, cuando se demostró públicamente su eficacia, marcando un antes y un después en la medicina. Antes de eso, incluso cirugías como amputaciones se realizaban con el paciente despierto, como ocurrió con el almirante británico Horatio Nelson en 1797, quien, según la leyenda, solo recibió un trago de ron como analgesia antes de perder su brazo derecho.

Hoy sabemos que los anestésicos generales no simplemente "adormecen" al paciente, sino que alteran profundamente la comunicación entre neuronas. Estos fármacos, que varían desde gases como el xenón hasta compuestos intravenosos como el propofol, interfieren en la transmisión de señales cerebrales, reduciendo la actividad global del cerebro, tal como muestran las imágenes por resonancia magnética.

No obstante, la reducción de la actividad cerebral no explica por sí sola cómo se pierde la consciencia. Los investigadores debaten si es necesario un apagado total del cerebro o si ciertas regiones desempeñan un papel decisivo. Según Nick Franks, profesor de Biofísica y Anestesiología en el Imperial College de Londres, "incluso si todo el cerebro se apaga, resulta muy difícil aislar qué desencadenó esa desconexión global".

Franks destaca el papel del tálamo, una estructura profunda que actúa como centro de relevo entre regiones cerebrales y que muestra una disminución temprana de actividad bajo anestesia. Esta zona, vinculada también al sueño y la vigilia, podría ser clave: estimular ciertas partes del tálamo en animales bajo anestesia puede provocar su despertar, y se ha observado efectos similares en pacientes en coma.

Otra teoría apunta a la corteza cerebral, particularmente los lóbulos frontal y parietal, asociados con el pensamiento crítico y el procesamiento sensorial, como posibles sitios principales de acción de los anestésicos. Algunos estudios sugieren que bajo anestesia puede ocurrir un estado intermedio de consciencia, distinto tanto del sueño como de la vigilia.

Aunque raro, existe el fenómeno de la conciencia accidental durante la anestesia, estimado en aproximadamente uno de cada 15.000 pacientes, quienes pueden recordar aspectos de la cirugía tras despertarse. Este fenómeno subraya la complejidad de los estados de consciencia y la necesidad de seguir investigando.

Entender cómo los anestésicos apagan la consciencia no solo mejora la seguridad quirúrgica, sino que también podría revelar los fundamentos mismos de la mente humana.

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Ana María Guzmán
Sobre el autor

Ana María Guzmán

Editora de Salud

Periodista especializada en salud pública y bienestar. Colaboradora de organizaciones de salud en el Caribe. Máster en Comunicación Científica.

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