Política

El juramento en la toma de posesión: origen histórico y significado actual

El juramento al asumir un cargo público tiene raíces históricas en la Antigüedad y hoy simboliza el compromiso constitucional y la responsabilidad ante la ciudadanía.

Carmen Rodríguez

Carmen Rodríguez

Editora en Jefe

miércoles, 19 de agosto de 20263 min de lectura
El juramento en la toma de posesión: origen histórico y significado actual
El juramento en la toma de posesión: origen histórico y significado actual

El acto de levantar la mano derecha y pronunciar un juramento al asumir un cargo público es una tradición institucional profundamente arraigada en la historia de la humanidad. Aunque hoy se percibe como una formalidad protocolaria, este gesto encierra significados históricos, legales y simbólicos que se remontan a la Antigüedad.

En las civilizaciones antiguas, como Grecia, Roma y las tradiciones judeocristianas, el juramento no era un mero trámite burocrático, sino un compromiso ético y solemne ante la comunidad. Al invocar a una divinidad o al orden moral supremo como testigo, el individuo ponía su palabra bajo la máxima autoridad conocida: la justicia divina. Levantar la mano hacia el cielo simbolizaba abrir la conciencia y el espíritu ante esa autoridad trascendente.

En épocas donde la escritura no estaba generalizada, los compromisos legales requerían actos corporales visibles para ser válidos ante los testigos. Alzar la mano derecha, tradicionalmente asociada con la fuerza, la lealtad y los acuerdos, servía como una constatación pública de que el individuo aceptaba una responsabilidad ineludible. Este gesto se convirtió en una señal de honor y compromiso.

En algunos ordenamientos jurídicos europeos, la mano derecha era específicamente la utilizada para atestiguar la verdad en los tribunales. Quien la levantaba empeñaba su honor y se sometía a sanciones penales en caso de perjurio, estableciendo así un vínculo directo entre el gesto corporal y la responsabilidad legal.

La transición hacia el juramento constitucional

Con el surgimiento de los Estados de derecho modernos y la separación entre Iglesia y Estado, el sentido del juramento experimentó una transformación significativa. Ya no se trata principalmente de una promesa ante una divinidad, sino de un compromiso ante la Constitución y las leyes de la República.

Hoy en día, la esencia del juramento radica en la promesa explícita de cumplir y hacer cumplir la Constitución y el ordenamiento jurídico, situando el interés colectivo por encima de cualquier interés particular. Este acto constituye un contrato social entre el funcionario y la ciudadanía.

Jurar ante el Congreso o la autoridad competente marca el límite formal a partir del cual el ciudadano asume la investidura pública y queda sujeto a las normas de ética, transparencia y responsabilidad penal o administrativa que rigen la función pública. Es el momento en que se acepta públicamente el deber de rendir cuentas.

Levantar la mano a la vista de la ciudadanía reafirma que la autoridad recibida es delegada por el pueblo y que su ejercicio debe realizarse de cara a la sociedad, bajo permanente escrutinio público. Así, el gesto mantiene su valor como símbolo de transparencia y rendición de cuentas, incluso en un contexto laico y constitucional.

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Carmen Rodríguez
Sobre el autor

Carmen Rodríguez

Editora en Jefe

Periodista con más de 15 años de experiencia en medios dominicanos. Especializada en política y asuntos gubernamentales. Graduada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

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