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El freestyle en español se consolida como movimiento profesional y cultural en EE. UU.

El freestyle en español supera estigmas de criminalidad y se consolida en EE. UU. como movimiento profesional, creativo y socialmente transformador para jóvenes hispanos.

Francisco Herrera

Francisco Herrera

Reportero de Investigación

martes, 28 de julio de 20263 min de lectura

El rap improvisado en español, conocido como freestyle, está viviendo una fase de expansión y profesionalización en Estados Unidos, superando los estigmas históricos que lo vinculaban con la criminalidad y consolidándose como una vía creativa y profesional para jóvenes hispanos.

Según Tito Giansante, pionero del hip hop latino, los inicios del movimiento a finales de los años ochenta se desarrollaron en espacios informales y con fuerte carga social. "Eso ya era un ambiente muy combativo, muy conflictivo", recordó a EFE. En esa época, pensar en el rap como profesión era "imposible", ya que aunque algunos recibían pagos simbólicos por actuar en fiestas, no existía una estructura que sustentara una carrera artística.

El punto de inflexión llegó con la creación de Red Bull Batalla, el mayor torneo de rap improvisado en español, que comenzó en 2005. Diego González, conocido artísticamente como Noult, estuvo presente en la primera edición y relató: "Éramos cuatro locos que improvisábamos, y a día de hoy son miles de personas que lo hacen". Este circuito ha generado un ecosistema donde el talento se traduce en visibilidad y, en muchos casos, en sustento económico.

Noult describe el freestyle actual como una disciplina híbrida: "Es un arte, pero también tiene su parte de deporte", debido a la exigencia mental, preparación y competitividad involucradas. Esta profesionalización ha permitido que más personas vivan del género, algo impensable en sus inicios.

Aunque el movimiento sigue estando mayoritariamente vinculado a hombres, Noult destaca el crecimiento de la participación femenina: "Que haya chicas compitiendo es súper importante", ya que comienza a ofrecer referentes femeninos sólidos. Sin embargo, reconoce que el estigma persiste, aunque ahora más por desconocimiento que por realidad: "Estás a un clic de entender que no tiene nada que ver con eso".

El crecimiento del circuito no ha pasado desapercibido para la industria discográfica. Andrés Shaq, vicepresidente de Artistas y Repertorio de Warner Music Latina, afirma que el freestyle forma parte de un proceso cultural más amplio: "Con el tiempo se ha ido profesionalizando y volviendo más comercial". Descarta que sea una moda pasajera, argumentando que hoy existen "argumentos mucho más pesados", respaldados por plataformas consolidadas y audiencias fieles.

Un ejemplo de esta transición es Tornillo, freestyler mexicano de 22 años, quien lanzó su primer álbum con Warner Music Latina. Aunque comenzó como un hobby sin expectativas económicas, ahora observa un cambio en el público: "La gente va a escuchar rimas", describe un ambiente más calmado y centrado en la música, incluso entre asistentes que no hablan español pero aprecian el sonido.

Desde una perspectiva social, Éxodo Lirical (Christopher Hannier Berroa Aquino), freestyler dominicano de 22 años, resume el impacto del género con una frase de su abuelo: "Mejor un micrófono en la mano que una pistola en la calle". Para él, el hip hop nació como protesta, pero su base es el respeto, y este movimiento representa una vía de futuro para la juventud urbana.

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Francisco Herrera
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Francisco Herrera

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Periodista investigativo con enfoque en transparencia gubernamental y casos de corrupción. Premio Nacional de Periodismo 2022.

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